lunes, 26 de noviembre de 2012

La farsa huele a miel.

"Voy a mezclar flashes con alcohol, restos de sal y altas dosis de ficción".

Hoy rememoro sin dificultad esos días en los que éramos poetas de la tempestad, en que sabíamos perfectamente lo que era la vida en soledad y lo duro que se nos hizo superar esos horrorosos baches que nos imponía la vida, la familia, los amigos. Esos días en los que la mayor preocupación era pensar en ti, en ti y nada más que en ti. Los días fueron volando, las hojas fueron cayendo y reconstruyéndose en un mundo que nunca llegué a entender ni quise, que me daba miedo y me encantaba a la vez.

Esa niña con mirada perdida tenía muy claro qué era lo que quería, cómo lo quería y dónde lo quería. Hoy es un matojo de nervios que circula a volandas entre unos cuantos bufones que le apalean entre risas. Hoy es un nervio con patas y lo mejor es que no tiene ni idea de qué hacer con su vida, así, en general.

No hay nada concreto, no siente que nada tenga sentido en su efímera existencia pero claro, esos momentos de lucidez mental le hacen creer que tiene la clave hasta que, de repente, su bache mental le hace tropezar con la piedra que entorpeció su viaje por la vida. Se suponía que le daría la mano y le llevaría por un camino de rosas, pero no fue así, fue un bache, un jodido bache contra el que no sabe qué hacer, contra el que no puede más que ocupar horas muertas en su habitación de olor a nieve, de olor a felicidad. No sabe qué hacer. No sabe quién es. Solo piensa y piensa, sin actuar. Solo espera y espera. Solo piensa y espera, espera y piensa. Y así se le hace tan fácil dudar como averiguar la verdad universal.

Hoy la puta niña se viste de rey. Nadie se lo cree y nadie le cree.


Vetusta Morla - Autocrítica (y otras formas de definir(me) con tanta facilidad, que cualquiera podría acuchillar(me) con una parte de la hoja si se lo propusiera)

domingo, 11 de noviembre de 2012

Domingo astromántico.

El día secundario más odiado de la semana ha llegado y mañana continúa el que nadie quiere ver, pero oye, que queda menos para el fin de semana que viene y para que yo regrese a mi ciudad del viento. 

Que las cosas se valoran más cuando no las tienen me decían, ja. Yo llevo año y dos meses no teniendo a quienes yo mas quiero durante la semana laborable. Claro que he ganado otras cuantas personitas más que las adoro con diferencia.

Todo tiene sus pros y sus contras, solo hay pocas cosas en la vida que tienen un efecto tan sumamente negativo que te impidan ver lo bueno. El problema creo que está en nuestra obsesión, al menos la mía, por tratar de ver solo lo malo de las cosas, por creer que esos problemas... ¡Oh no! Me están arruinando y amargando la vida. Amos, por Dios. Que tienes un techo donde dormir y una cama donde vivir. O al revés. Bueno eso. Joder, que puedes comer todos los días y puedes sonreír cuando alguien te dice algo bonito. ¿Qué más necesitas?

Claro que luego llega la tontería y entonces te ves comiendo chocolate a las tantas de la noche y preguntándote sobre tu futuro más lejano, tan lejano que está a la vuelta de la esquina. Y no sabes por dónde girar para no chocarte contra tus dudas. Pero eh, que todo está muy bien. 

Y así es como mi cabeza sigue girando y volviendo al mismo tema. Solo sé lo que necesito, el problema es que hoy no estoy esperando esa llamada o sí, o de otra forma. Entonces es cuando te planteas si es cierto lo que necesitas o si es solo una fantasía. Ahora es cuando te cuestionas todos los pros y los contras, y conoces tantas debilidades y tantos puntos fuertes que no acabas de nombrar cosas, la lista es tan amplia que sigues sin saber tomar una decisión.

Y sigues esperando, miras constantemente tus pautas fijadas de control emocional. Sigues fijándote poco a poco en cada una de las zonas donde explorar, pero no te atreves a meter la cabeza, no por respeto porque por ganas no te quedan. 

Entonces luchas, contra ti misma, y es cuando piensas... La autodestrucción no es el camino eficaz que me lleva a la satisfacción personal. Pero parece que hay un don innato en tu sabiduría de no saber qué hacer cuando tus estúpidos problemas se chocan con tu sonrisa, con tu alegría. 

Los nervios no paran de seguirme y es lo único que tengo claro que siento estos últimos días. La asfixia de sentimientos y pensamientos me hace acabar con mi racionalidad, y quiero gritarte que necesito un poquito de atención, que estoy aquí y no como antes, que he madurado, que quiero compartir una serie de cositas contigo pero que el Sol me impide llegar a ti por una serie de pequeñas razones tontas, muy ínfimas, como que no estoy ahí contigo. Sueños oníricos en la cornisa de un piso 23 me hacen barajar tantísimas posibilidades acerca de mi vida que prefiero seguir como todo ha estado siempre y que parece que hasta es más cómodo.

Pero claro, la comodidad y la felicidad no siempre van de la mano, aunque lo primero sea más fácil de conseguir que lo segundo.

Pero no sé.

Hoy voy a tontear otra vez con el azar y a reírme de nuevo de la incertidumbre, claro que entre tus brazos todo está tan calculado que te voy a tener que convencer con métodos más sutiles, métodos que te harán volverte loco, o enamorarte, o las dos cosas claro.



Zahara - En la habitación


No tengo a nadie con quien echar un... (;

Claro que ojalá hoy hubiera sido un Domingo Astromántico...

lunes, 5 de noviembre de 2012

Fear. Pain.

'This life is filled with hurt when happiness doesn't work'

Las rutinas me hacen caer en un estado de apatía efímero que de vez en cuando se ven interrumpidas por tres o cuatro risas elegidas al azar. Por lo que sigo teniendo ilusión de vivir es por esto último, no por la rutina.

Joder, es lo normal, lo sé. Es solo que de vez en cuando los rituales, las cosas que se repiten, son lo que me hacen sentir cómoda, sobretodo cuando me muevo en un terreno que conozco a la perfección. Saber cuál es cada una de tus cosquillas o saber que la tierra que piso no se va a mover de ahí me hacen sentir bien. Lo que conocemos es lo que nos hace sentir cómodos, especialmente a mí.

Cuando me piden que me lance a la piscina de las incertidumbres y de hacer "locuras" es cuando me entra el cague, cuando no sé si podré hacerlo bien o no. No soy una persona atrevida, prefiero quedarme en mi mundo de experiencias predecibles, prefiero permanecer esta noche en tu cuarto refugiándome de la lluvia antes que salir ahí a bailar como una loca. Supongo que puedo parecer aburrida, incluso creo que lo soy, al menos desde el punto de vista físico. No me gusta montarme en miles de atracciones que me lleven a sentir la adrenalina en cada poro de mi cuerpo.

Pero supongo que la gente que me conoce sabe que la adrenalina la llevo yo misma, no me hace falta meterme en un parque de atracciones para sentirlo. Solo con ver su mirada desvanecerse por la esquina puedo sentir como todas mis inseguridades y miedos resurgen de entre las tinieblas, y eso me hace sentir mil veces más adrenalina, más inseguridad, más miedo, más nerviosismo en vena que el Dragon Khan (si es que se escribe así).

Camino deprisa, no quiero que los miedos me alcancen, solo pido un momento de paz pero sé que es una paz sostenida, un miedo eterno que no hace más que perseguirme y que de vez en cuando me manda señales  haciéndome ver que en este mundo, niña, también hay que aprender a perder. Y yo me niego, pensar en la perfección de su risa me hace sentir confortable, el problema es cuando el terror de sus enfados me invade y me hace querer morir por dentro. Es en ese momento cuando te das cuenta de que tienes que dejar de correr y pelear, pero no sabes cuándo será el momento exacto para acabar con todos tus fantasmas del pasado, han estado contigo tanto tiempo que te parecen hasta compañeros amigables, aunque no lo sean claro.

Pain - Three days grace


I'll take you by the hand and I show you a world that you can understand. Trust me and take my hand, when the lights go off you will understand.