Fue fácil acostumbrarse a los cruces de miradas, a las pocas palabras, a las búsquedas insaciables, a los deseos entre manos ajenas y desconocidas. Fue fácil acostumbrarse a pesar de que yo intentara caminar en la dirección opuesta y ahora soy consciente de lo difícil que se me está haciendo lo contrario.
Quizá no tanto por mí, sino por mi extrañeza. Mi extrañeza al ver que al día siguiente sigues mostrando interés en mí, que te siguen interesando mis tonterías y hasta mis conocimientos. Mi extrañeza al ver que me preguntas y me cuestionas, me lees y me escuchas, me bailas y me abrazas...
Supongo que ser y tratarnos como objetos era lo más fácil del juego. Que por mucho que me negara y que considerara que era algo muy complicado, en realidad es jugar fácil, jugar sencillo.
Supongo que lo más difícil de todo es no enredarse entre sentimientos, entre faldas y pelos alocados, entre sensaciones intensas que enganchan, que hacen querer más. Supongo que eso es lo verdaderamente difícil.
La pregunta es... ¿Estamos dispuestos a complicarnos o queremos ser unos simples cobardes que tienen miedo de caer en las emociones?
sábado, 30 de agosto de 2014
viernes, 29 de agosto de 2014
Overjoyed.
Supongo que tu mirada nunca se coló entre mis dedos, no en esos momentos, no entonces. Mientras yo miraba las páginas de cualquier libro con el que entretener mis pensamientos uno de esos días fríos, invernales, sin interés alguno por nada más que la distracción; tú estabas soñando con otras manos o quizá con otras palabras, otros conceptos, muy lejanos a mí.
Mientras yo intentaba distraerme con el olor de las páginas de cualquier libro sucio, que me dijera la verdad entre versos rotos igual que sus abrazos, que me hiciera darme cuenta de la realidad de mi mirada y de mi búsqueda insaciable; tú estabas contemplando tu verdad universal, con una mirada de niño curioso, que no teme a la verdad ni a los conocimientos.
Entonces, un día me perdí por la sección de ciencia, intentando buscar un poco de racionalidad en mi pequeño mundo de factores múltiples, de causas insaciables, de ilustraciones distractoras, de canciones abstractas, de cansancio. Intentando poner los pies en la tierra porque estaba ya cansada de fantasías entonadas en bases acústicas pobres y drogadictas.
Supongo que fue entonces cuando mi mano se rozó con la tuya, sin esperarlo. Igual que tampoco esperaba que te gustara el olor a nuevo de los libros que aun están por estrenar... Y ensuciar.
Mientras yo intentaba distraerme con el olor de las páginas de cualquier libro sucio, que me dijera la verdad entre versos rotos igual que sus abrazos, que me hiciera darme cuenta de la realidad de mi mirada y de mi búsqueda insaciable; tú estabas contemplando tu verdad universal, con una mirada de niño curioso, que no teme a la verdad ni a los conocimientos.
Entonces, un día me perdí por la sección de ciencia, intentando buscar un poco de racionalidad en mi pequeño mundo de factores múltiples, de causas insaciables, de ilustraciones distractoras, de canciones abstractas, de cansancio. Intentando poner los pies en la tierra porque estaba ya cansada de fantasías entonadas en bases acústicas pobres y drogadictas.
Supongo que fue entonces cuando mi mano se rozó con la tuya, sin esperarlo. Igual que tampoco esperaba que te gustara el olor a nuevo de los libros que aun están por estrenar... Y ensuciar.
Oh I feel overjoyed, when you listen to my words...
I seet them sinking in.
Oh I see them crawling underneath your skin!
miércoles, 20 de agosto de 2014
Tú no.
Puede que sean mis últimas palabras sobre ti, o quizá solo sea un borrador entre mis neblinas mentales.
Empiezo a pensar que fuiste fantasía, que no eras real. Porque creo que es mejor pensar eso a aceptar que realmente has sido alguien en mi vida. Porque pensaba que serías de otra forma, o que, por lo menos, a ti también el tiempo te cambiaría la forma de afrontar las cosas.
No sé por qué me sorprendí ni por qué intenté pensar que serías otra persona. No sé por qué pensé que saber qué era de tu vida seria algo normal. Sé que estarás buscando estas palabras entre mis letras y que, quizá, quisieras encontrar cierto alivio o pena por mí. No va a ser así, porque no. Porque no vas a encontrarme. Has huido muy bien de mí y me parece estupendo. Estúpido poeta de la tempestad que se creía que podría tratar como quisiera a su corazón, sin pudor alguno y con pretensiones estúpidamente banales. Estúpido y poco más.
Te he tratado con excesiva indiferencia y compasión, pero hoy me niego a seguir así.
Que te vaya bonito, supongo.
Aun así, seguiré teniendo esperanza en la vida y en los cambios. En que algún día seas capaz de disfrutar de las penas, de aprender de ellas y de continuar adelante. Que la vida es muy puta, lo sabemos todos; que bailar con ella y darle la razón de vez en cuando, no es fácil; que encontrar alivio en manos ajenas, es lo mejor que se puede hacer a corto plazo y el peor de los castigos a largo plazo; que convivir con la soledad y la pena, no es de agrado; que todo esto es lo que se necesita para aprender. Aprender y mejorar, siempre.
No soy una expertísima en todas estas cosas, ni voy a decir que tengo la verdad universal. Pero hoy, por lo menos, puedo saber qué errores volvería a repetir, solo porque han sido lecciones vitales para mí. Solo porque de esa manera es como se aprende.
Empiezo a pensar que fuiste fantasía, que no eras real. Porque creo que es mejor pensar eso a aceptar que realmente has sido alguien en mi vida. Porque pensaba que serías de otra forma, o que, por lo menos, a ti también el tiempo te cambiaría la forma de afrontar las cosas.
No sé por qué me sorprendí ni por qué intenté pensar que serías otra persona. No sé por qué pensé que saber qué era de tu vida seria algo normal. Sé que estarás buscando estas palabras entre mis letras y que, quizá, quisieras encontrar cierto alivio o pena por mí. No va a ser así, porque no. Porque no vas a encontrarme. Has huido muy bien de mí y me parece estupendo. Estúpido poeta de la tempestad que se creía que podría tratar como quisiera a su corazón, sin pudor alguno y con pretensiones estúpidamente banales. Estúpido y poco más.
Te he tratado con excesiva indiferencia y compasión, pero hoy me niego a seguir así.
Que te vaya bonito, supongo.
Aun así, seguiré teniendo esperanza en la vida y en los cambios. En que algún día seas capaz de disfrutar de las penas, de aprender de ellas y de continuar adelante. Que la vida es muy puta, lo sabemos todos; que bailar con ella y darle la razón de vez en cuando, no es fácil; que encontrar alivio en manos ajenas, es lo mejor que se puede hacer a corto plazo y el peor de los castigos a largo plazo; que convivir con la soledad y la pena, no es de agrado; que todo esto es lo que se necesita para aprender. Aprender y mejorar, siempre.
No soy una expertísima en todas estas cosas, ni voy a decir que tengo la verdad universal. Pero hoy, por lo menos, puedo saber qué errores volvería a repetir, solo porque han sido lecciones vitales para mí. Solo porque de esa manera es como se aprende.
Right thoughts, right words... Right actions?
Sucia, sin dudas, llena de veneno o de alcohol, que viene siendo lo mismo. Con la sinceridad en la punta de mi lengua y mordiéndome el dedo para no escribirte esta noche. Porque lo que podría decirte no te sentaria bien, te podría hacer dar vueltas y, quien sabe, incluso marearte y querer huir en la dirección opuesta a mis cosquillas. No sería justo, porque no hay que correr. Porque, si una cosa he aprendido, es que lo bueno si lento dos veces breve.
Que es una incongruencia y no busco que la entiendas, no por ahora, no nunca. Que no entender lo que siento y no sentir lo que podría llegar a entender es demasiado fácil para mí. Porque está siendo demasiado fácil esto o no, porque dudas habrá miles, porque mi cabeza sigue siendo un cúmulo de preguntas. Porque quiero tener todo el tiempo del mundo para que tú me des respuestas a algunas o a que, por lo menos, me intentes explicar por qué podríamos venir de otro planeta.
Porque no quiero hacer que estas noches se queden en estrellas fugaces que nunca llegaron a ver unos ojos deseosos de pedir risa y felicidad. Porque no quiero que esto se quede en polvo, cenizas o rastas. Porque miedo tenemos todos de una caída mortal desde la cornisa de un piso 23, pero que bailar mientras tanto es la gracia de la vida.
Porque no y sí, no lo sé y lo sé. Porque no hay nada seguro. Porque nunca lo entendería, porque solo podría sentirlo. Porque... Porque no hay explicación racional a nada en esta vida pero justificaciones muchas. Porque se me da demasiado bien adivinar tus pensamientos pero los míos propios son otro tema. Porque, a saber.
Que reír está siendo fácil entre tus manías y que, quién sabe, quizá algún día tú llegues a entender las mías. O, por lo menos, consigas no mirarme raro.
Que es una incongruencia y no busco que la entiendas, no por ahora, no nunca. Que no entender lo que siento y no sentir lo que podría llegar a entender es demasiado fácil para mí. Porque está siendo demasiado fácil esto o no, porque dudas habrá miles, porque mi cabeza sigue siendo un cúmulo de preguntas. Porque quiero tener todo el tiempo del mundo para que tú me des respuestas a algunas o a que, por lo menos, me intentes explicar por qué podríamos venir de otro planeta.
Porque no quiero hacer que estas noches se queden en estrellas fugaces que nunca llegaron a ver unos ojos deseosos de pedir risa y felicidad. Porque no quiero que esto se quede en polvo, cenizas o rastas. Porque miedo tenemos todos de una caída mortal desde la cornisa de un piso 23, pero que bailar mientras tanto es la gracia de la vida.
Porque no y sí, no lo sé y lo sé. Porque no hay nada seguro. Porque nunca lo entendería, porque solo podría sentirlo. Porque... Porque no hay explicación racional a nada en esta vida pero justificaciones muchas. Porque se me da demasiado bien adivinar tus pensamientos pero los míos propios son otro tema. Porque, a saber.
Que reír está siendo fácil entre tus manías y que, quién sabe, quizá algún día tú llegues a entender las mías. O, por lo menos, consigas no mirarme raro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)