El tiempo.
El tiempo es eso que dio nombre y forma a este blog y el tiempo es lo que a mí me ha ido moldeando con los años (qué irónico).
El tiempo es eso que te empeñas en decirme que es tan lineal que no se puede volver atrás pero que lo que hay delante ya es inmodificable.
Y ahí es donde empieza nuestro punto de inflexión. En que tú entiendes el tiempo como una dimensión y yo como una polaridad.
¿Qué?
Sí, como lees. Como un: estás en el presente o no lo estás.
Esto último lo tengo más que claro aunque no lo aplique en mi propia vida. Pero es lo que tiene ser una "consejos vendo que para mi no tengo" que tanto me define.
[Perdón por verbalizar tan torpemente, hoy estoy de resaca y de domingo siendo que ayer ni bebí y hoy es lunes, así que imagínate qué duro está siendo el día de hoy]
Así, siguiendo con el juego de palabras... De un tiempo a esta parte, el presente está siendo más un conjunto de procesos no procesados sobre un pasado del cual aún no has querido saber y sobre el que yo estoy deseosa de contarte. Y de que tú me respondas. Porque no hay manera de seguir con esto si no es con sed de conocimiento saciada, un poco rebajada.
Y, siguiendo con el juego de palabras... Yo me canso de las salas de espera que en esta relación destacan tanto por su presencia y no por su ausencia. Estoy cansada de que mis momentos íntimos contigo sean tan escasos que se puedan contar como los amigos. Porque no es justo que seamos una bomba tan gigantesca de información que no esté siendo extraída por ninguna parte. Es como una herida que se va haciendo cada vez más grande preo que no se va limpiando. Acaba infectándose cada vez más y más y acaba reventando (sí qué asqueroso, pero es que hoy me expreso fatal).
Así pues, si mi mente hipóteticamente buscadora de soluciones diera con la de nuestro problema, hallaría en el tiempo y en el espacio una gran causa del malestar. Y es que no tenemos momentos íntimos ni espacios íntimos.
Así, nuestro problema se reduce a una simple coincidencia de hechos sistemáticamente no encontrados entre paredes que no existen porqeu muchas veces nos une más el 4g (o el 2g en mi caso) que una conexión físicamente estable.
Y me canso de que estas variables no coincidan y sean barreras para esto que quiero construir contigo.
Y me canso.
Me canso.
Pero por lo menos sé cuál es la causa. Y así, la herida, no duele tanto, aunque siga haciéndose cada vez más grande.
Time is running out
lunes, 22 de febrero de 2016
sábado, 30 de enero de 2016
Pasos.
Hoy me encantaría conqusitar...
No.
Hoy no quiero conquistar. Estoy cansada. Estoy cansada de que todo sea lo que gira en torno a ti, de habitar en un hueco de tu ego que me refugia solo de las dudas sobre ti. Porque sobre mí, estas se han ido amontonando debajo de mí, debajo de las inseguridades que tú has ido dejando caera entre lágrimas por personas que no son,
yo.
Está claro todo, y la montaña que ha ido haciendo crecerme de mis preguntas y mis dudas solo me indica un camino. En dirección opuesta a ti.
No espero que esto te guste,
no espero que te haga daño,
solo espero que te haga.
Darte o cuenta o reacción. Darte alarma o traición.
Llámalo como quieras, pero yo ya cada vez me siento en un camino muy diferente al tuyo.
Llevo meses intentando engañar mis pensamientos, haciendo ver que son las torpezas las que no te dejan caminar bien, que son las debilidades de una mente aun por construir las que te hacen tener errores.
Pero sé que, a la vez, llevo meses haciéndome ver lo que un día fueron sutiles indicios de lo que yo llegué a ser sobre otra persona.
No espero que entiendas esto, no es para ti.
Es para una persona que, a veces soy yo, y a veces es el resultado de.
Se podría decir que son muchas las teorías que surjen en mi cabeza, lo cual es verdad.
Se podría decir que me dejo llevar por ellas, lo cual no es así.
Se podría decir que no sé por qué sigo dándole tantas vueltas, que es porque es mi naturaleza.
Y si todo esto no lo entiendes es porque, quizás, no hayas querido entender mi vida como nadie la había ignorado hasta ahora.
Creo que ha habido polvos de una noche que me han hecho más preguntas que tú en todo este timpo.
Y sé que todo esto duele,
lo sé.
Pero más me duele ver que tienes más interés por unas tetas redondas en series de televisión que por unas pocas palabras entonadas por mí y que,
la única finalidad que tenían,
eran hacerte sonreír.
Creo que cada vez tengo la sonrisa más clara,
pero esta vez sé que no se dirige hacia a ti.
Y duele,
pero en el fondo,
es la solución.
Más duele saber que no vas a hacer nada por querer reconducirme.
Y aquí sigo,
íntegramente yo.
No.
Hoy no quiero conquistar. Estoy cansada. Estoy cansada de que todo sea lo que gira en torno a ti, de habitar en un hueco de tu ego que me refugia solo de las dudas sobre ti. Porque sobre mí, estas se han ido amontonando debajo de mí, debajo de las inseguridades que tú has ido dejando caera entre lágrimas por personas que no son,
yo.
Está claro todo, y la montaña que ha ido haciendo crecerme de mis preguntas y mis dudas solo me indica un camino. En dirección opuesta a ti.
No espero que esto te guste,
no espero que te haga daño,
solo espero que te haga.
Darte o cuenta o reacción. Darte alarma o traición.
Llámalo como quieras, pero yo ya cada vez me siento en un camino muy diferente al tuyo.
Llevo meses intentando engañar mis pensamientos, haciendo ver que son las torpezas las que no te dejan caminar bien, que son las debilidades de una mente aun por construir las que te hacen tener errores.
Pero sé que, a la vez, llevo meses haciéndome ver lo que un día fueron sutiles indicios de lo que yo llegué a ser sobre otra persona.
No espero que entiendas esto, no es para ti.
Es para una persona que, a veces soy yo, y a veces es el resultado de.
Se podría decir que son muchas las teorías que surjen en mi cabeza, lo cual es verdad.
Se podría decir que me dejo llevar por ellas, lo cual no es así.
Se podría decir que no sé por qué sigo dándole tantas vueltas, que es porque es mi naturaleza.
Y si todo esto no lo entiendes es porque, quizás, no hayas querido entender mi vida como nadie la había ignorado hasta ahora.
Creo que ha habido polvos de una noche que me han hecho más preguntas que tú en todo este timpo.
Y sé que todo esto duele,
lo sé.
Pero más me duele ver que tienes más interés por unas tetas redondas en series de televisión que por unas pocas palabras entonadas por mí y que,
la única finalidad que tenían,
eran hacerte sonreír.
Creo que cada vez tengo la sonrisa más clara,
pero esta vez sé que no se dirige hacia a ti.
Y duele,
pero en el fondo,
es la solución.
Más duele saber que no vas a hacer nada por querer reconducirme.
Y aquí sigo,
íntegramente yo.
domingo, 27 de diciembre de 2015
¿Amor?
¿Qué es lo que buscaba? ¿En qué se ha convertido esto?
Hoy las palabras no me salen de una manera metafórica, ni me sale ser una irónica de la palabra.
Hoy estoy cansada. Porque ni por activa ni por pasiva te has dado cuenta de qué va esto.
Y me preocupa.
No por ti.
Sino por mi incapacidad de selección. Quizá me adelanté a los acontecimientos y decidí que lo que éramos era demasiado pronto un nos cuando tú aun piensas que es un tú y un yo.
Quizá... Quizá quise correr demasiado pronto con alguien de la mano que me hiciera reír. Y lo ha conseguido.
Pero quizá solo me fijara en eso y no en todo lo que va detrás. En todo lo que implica una vida llena de preguntas y respuestas, de querer saber más, de querer entender más... No entiendo por qué no te sale no querer saber más de mí.
Y me hace daño. Y todo lo que duele es porque debe ser curado.
Y he ahí mi siguiente duda. Quizá la más gorda.
Y quizá de la que, en este caso, necesite de tu apoyo.
Quizá me he cansado de tirar de un carro que necesita de dos manos más. Porque no estoy en esto solo para encantarte, sino para que me encantes también. Para que esto sea una historia en construcción por cuatro manos llenas de barro y heridas, de preguntas con respuestas, de querer saber más de la otra persona...
Y quizá tú no esés preparado para esto o yo ya esté cansada de encontrarme en una sala de espera para algo que no espero que siga latiendo. Porque no lo siento.
Suposiciones.
Hoy las palabras no me salen de una manera metafórica, ni me sale ser una irónica de la palabra.
Hoy estoy cansada. Porque ni por activa ni por pasiva te has dado cuenta de qué va esto.
Y me preocupa.
No por ti.
Sino por mi incapacidad de selección. Quizá me adelanté a los acontecimientos y decidí que lo que éramos era demasiado pronto un nos cuando tú aun piensas que es un tú y un yo.
Quizá... Quizá quise correr demasiado pronto con alguien de la mano que me hiciera reír. Y lo ha conseguido.
Pero quizá solo me fijara en eso y no en todo lo que va detrás. En todo lo que implica una vida llena de preguntas y respuestas, de querer saber más, de querer entender más... No entiendo por qué no te sale no querer saber más de mí.
Y me hace daño. Y todo lo que duele es porque debe ser curado.
Y he ahí mi siguiente duda. Quizá la más gorda.
Y quizá de la que, en este caso, necesite de tu apoyo.
Quizá me he cansado de tirar de un carro que necesita de dos manos más. Porque no estoy en esto solo para encantarte, sino para que me encantes también. Para que esto sea una historia en construcción por cuatro manos llenas de barro y heridas, de preguntas con respuestas, de querer saber más de la otra persona...
Y quizá tú no esés preparado para esto o yo ya esté cansada de encontrarme en una sala de espera para algo que no espero que siga latiendo. Porque no lo siento.
Suposiciones.
sábado, 5 de diciembre de 2015
No escuches.
Es mejor que no
oigas el eco de mis pensamientos ahora. Estoy escribiendo demasiado rápido y ni
siquiera sé quién soy yo. Quién quiere encontrar en ti. Qué es lo que no quiere
tener.
Qué no.
Qué sí.
Y así.
Supongo que igual ahí está nuestro punto de inflexión.
Tu querer sencillo.
Mi no querer sin
querer duro, sin ser difícil, sin oscuro, sin espinas, con heridas sanadas, con
lametones en los momentos exactos de no lucidez mental.
Tu ser feliz.
Mi necesitar de tu
sonrisa para que la mía se dibuje en el espejo del que algún día quiso ver en
mí de lo que yo me acabé enamorando de ti.
Tu no preguntar.
Mi constante
cuestionamiento de las situaciones, pensamientos, emociones y razones para
hacer esto o sentir lo contrario. Mi necesidad de saber qué pasó por tu cabeza
en cada momento en el que te hicieron daño y mi auto-tortura fácil de querer
saber quién te hizo gozar más que yo.
Tu seguir tu meta.
Mi no poder sino
pensar en las trescientas mil personas que me rodean y que me han hecho ser lo
que he acabado construyendo de mí. Mi no
escapar de ninguno de los detalles que se les pasa a los demás por los intestinos
gruesos o acorazados antes de dar un paso en falso sobre un suelo inestable
lleno de cocodrilos desafiantes que quieren de mí un trocito de lo que no
tengo.
Ese querer sencillo.
Ese querer tan
complicado sin querer.
Quizá aquí está
nuestro punto de inflexión.
O quizá es que uno
de los dos se quiere más a sí mismo y al reflejo de su ego que a nada más.
O quizá es que la
otra quiere en exceso a los demás.
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