Se me da mejor expresarme en otros contextos y con otras armas, más femeninas y más sutiles. Más mías. Técnicas pulidas durante años. Y me gusta, y me excita. Me hace sentirme fuerte al ver tus ojos vibrando de la curiosidad y de la incertidumbre, de la duda e incluso del miedo. Miedo hacia mis gestos, mis insinuaciones y mis preguntas. Miedo sobre qué podría hacer yo esta noche contigo, aquí, ahora.
Pero tú decidiste no querer abrir esa puerta, cerraste todos los posibles resquicios que quedaron volatilizados con unas simples palabras entonadas en el momento adecuado y tras MI acción correcta.
Por eso, hoy, solo tengo esto:
Bájame el pantalón, saca el hambre atroz, escúpeme la pena.
Me enseñaste una vez que el dolor es mejor si genera violencia...
Tus noches únicas van de la mano de mis noches turbias.
Exhausta, llegas a casa y consumes el último gramo de oxígeno que te quedaba entre los resquicios de las bolsas de compra. Llenar tu cabeza de lo que las otras personas desearían que se les regalase agota, y más aun el centro lleno de gente que se mueve al ritmo del cierzo y te hace chocar con sus ideas, egoístas y bastante confusas.
Exhausta, sosiegas, y piensas... Y notas todos los músculos de tu cuerpo doliendo. Sabes que toda esta actividad cognitiva te ha acabado haciendo una heridilla en tu corazoncito, que, en el fondo, no estaba para nada preparado para esta batalla inesperada.
Exhausta, caes en la cama y, en el fondo, tu inconsciente te dice "caer enferma es lo mejor que podemos hacer". Pero, al día siguiente, su consciente y conciencia recaen en ti como dos losas y te hacen lamentarte por TODO. Y cuando dices todo, te refieres a todas las "cagadas", todas las situaciones estúpidas, todas las bajadas y subidas de la vida, todos los momentos invertidos para otros poetas de la tempestad que no han servido de NADA...
Después, vuelve tu doble columna y te das cuenta de que no es para tanto. Que tampoco hay que horrorificar la vida. Y te hace sentir un poco mejor, o quizá es la fiebre, que ha bajado unas décimas.
Entre tinieblas te arrastras a tu cueva, y sueñas con mundos mejores, con personas mejores, con gente inexistente. Algún día...
Hoy no quedan más fuerzas. Sabes que lo que llega es peor que la última batalla, pero en el fondo te excita la idea. Si no fueras así de bizarra, no estarías aquí y ahora con el ánimo tan alto la verdad. Pero, en el fondo, hay algo que falla. Pero, para variar, lo dejas para otro momento. Lo haces con tanta facilidad que hasta te asusta, pero no hay mucho más...
Llegan días de refugio entre mantas, cafeses y hojas, muchas hojas. Información que vas a meterte en horas a contrarreloj solo para saciar un poco más tu insatisfactoria sed de conocimiento, sobre la gran duda, sobre la vida en general.
Consumes las últimas horas de semi-libertad como una niña estúpida, dejando que pasen de una forma tonta y absurda. Pero bueno, ya habrá más horas de libertad en unas semanas. Alguna ventaja tenía que tener lo de ver a largo plazo TODO.
No hay que horrorificar todo. No sirve de nada.
Apliquemos la teoría a la práctica y riámonos un poco de los momentos absurdos que hemos ido acumulando estos últimos meses. Antes de que al karma le de tiempo de encontrarnos...
Sabes cómo sonreír, como mirar, como sacar la lengua y cómo... Lo sabes, la teoría va bien y la situación también. Pero no, hoy te chocas contra una pared que te desestabiliza las proposiciones indecentes y te destapa las verdades de Murphy. Putas leyes, puto Murphy. Desistes y vuelves, rondas, tocas, tratas de captar la esencia, pero es imposible. Vuelves a tu ciudad del viento con tres o cuatro ideas sobre los hombres, tratando de deshilachar sus mentiras y de repente, otra vez, vuelta a lo mismo.
No pensaba que la la melancolía navideña fuera tan dura de superar. Claro que sé que se me pasaría si me diera un paseo por el centro y volviera a ver que sí, la gente es feliz consumiendo hasta las últimas cenizas de las últimas horas antes de que Santa Clausito vuelva a cada casa cargado de mentiras en forma de cuñados cabrones tratando de demostrar su superioridad mental escondiendo una semi-demencia alcohólica. En fin.
Es lo que no me gusta de estos días y, en el fondo, sé que es por la ausencia de su presencia, de sus acompañamientos. Quizá este diciembre sea el segundo más duro de mis últimos cuatro. Quizá no, seguro. Pero claro, "del sufrimiento no se puede huir". Y tal y cual. Así pasan los días, y mi cueva de refugio tiene que ser lo único que tenga en mente estos días grises.
Pero hoy quiero ver las luces rojas y mi nariz, roja también, sonriendo por el consumismo que impera estas noches, estas mañanas difuminadas. Hoy necesito a mi hombre, que sé que me sacaría a pasear entre bocatas del calamar bravo y conversaciones estúpidas. Suena irónico, que mi hombre sea el único hombre al que no quiero poseer.
Suena irónica tu sonrisa y tu risa. Suena todo a risa, a humor, a melancolía.
Viernes de resaca.
Mi corazón me duele, duerme, no quiere que le despierten.
Observas cómo, a través de esa fotografía, muestra su mundo y su forma de apreciar la vida. Sabes la felicidad que desprende cuando ves la foto de la chica sonriendo en su cama, a gusto, juntos y muy revueltos en las emociones. Son capaces de transmitir todo eso en una sola imagen, y lo sabes. Y lo envidias.
Tú mientras solo puedes crear miles de imágenes en las que tú eres protagonista tras la mirada de un atento fotógrafo que quiere captar cada una de las arrugas que se tornan tras tu sonrisa y que son, a fin de cuentas, gracias a él mismo.
Comprendes que quieres ser capaz de vivir esos momentos al lado de alguien. Y, en este momento, tu racionalidad decide dejar desatada por unos pocos momentos a la fantasía, solo porque sabe que es lo único que podremos tener en estos meses de olor a nieve. Como una concesión a estos días grises, como por compasión.
Otro aspecto que añadir a la lista de perfecciones, perfecciones que sabes que nunca encontrarán nombre y apellidos. Porque es imposible.
Pero hoy sigues soñando con aquella persona perfecta, que encaje con tu esquema mental y que te haga sonreír como ella sonríe tras el objetivo del fotógrafo enamorado de las emociones en momentos de lucidez mental absurdos.
Sufres, en el fondo, por no hallarlo.
Pero quizá hoy sea el momento no de esperar al fotógrafo que saque tus emociones a relucir, sino de fotografiar lo que el mundo te ofrece a tu alrededor. Quizá sea el momento de tomar el mando, aunque implique renunciar a otras sensaciones. Solo por hoy, solo hasta alcanzar la claridad necesaria para...
Pirineos.
Hace unos cuantos años...
Quien me quiera llevar a volver a soñar entre montañas, lo puede hacer sin ningún inconveniente, estaré simplemente encantada.
La niña que no para de construir mundos de fantasía en los que escapa a lugares lejanamente cercanos y que le permiten olvidar la tormenta de pensamientos que acechan tras su espalda de controversias, idas y venidas, sentimientos lascivos y prohibidos.
Sabe qué es lo que necesita realmente, pero la cueva en la que se encierra le permite conseguir una seguridad silenciosa, un destello de luz entre tantas tinieblas mentales. Sigue su proceso de rapidez mental y llega hasta a volar a la luna y volver a su mundo de mierda en un nanosegundo.
A su alrededor el mundo baila y se ríe de ella, comentan sobre ella porque piensan que sus grietas son irrompibles y solo desean ver hasta qué punto es frágil, solo porque ella les provoca con la mirada. Y entonces, algo rompe la estabilidad y nadie sabe qué hacer con esa puta niña loca que no para de gritar y que es capaz de destruir más de 100 corazones con unas simples palabras pronunciadas por su boquita deforme.
Quizá fueron los comienzos, los durantes o los finales lo que no funcionó pero desde luego no quiere seguir traumatizándose por la montaña de tonterías que le vienen a la cabeza. Piensa que no pensando se pasará el pensamiento, pero claro, no pienses en un elefante rosa a ver si tú también lo consigues...
Quizá fueron las canciones malsonadas y el ritmo descompasado de las melodías sentimentales lo que hicieron que todo flaqueara. Pero desde luego, la verdad universal no es lo que busca en estos momentos si no simplemente un recoveco en la vida donde poder mirar entre sábanas y caricias, un recoveco de tranquilidad en manos de un poeta de finura y no de bragueta. Pero sabe que esto no va así y que antes tiene que mirar entre sus propias sábanas para saber qué es lo que le pide la vida y qué es lo que ella le está dando.
Decepción, alegría inmensa, intentos de justificación, búsqueda incansable de la risa ajena, intento continuo de defensa....
Constante, como ella, como ellos.
Quizá fue el comienzo, que empezó como acabó terminando.
Los fuertes vientos están destruyendo tus ideas preconcebidas sobre tu vida, tus gustos y tus intereses. Son días duros donde lo que interesa es trepar sobre los demás y conseguir que nadie te coma las ideas. Donde la competitividad se palpa, se empapa y se ansía. Gracias a alguien, no es todo tan exagerado y aun hay gente que de verdad desea que tú destaques, en lo tuyo y sin molestar en su campo.
Es un mundo hostil donde lo que buscamos son refugios de brazos entre mantas ajenas como forma de evasión pero incluso entre velas románticas se pelea con el otro por conseguir unos segundos de placer que den una tregua momentánea, una paz flotante entre fantasías ajenas.
Pero, a pesar de todo, me sigo queriendo convencer de que existe gente en el mundo que, a pesar de sufrir lo suyo, es capaz de alegrarse de las alegrías lejanas y distantes...Y es que hay veces que de verdad conoces a personas que con su luz iluminan tus ideas y te hacen sonreír porque ellos sonríen por ti.
Son esa clase de personas que de verdad debería estar velando por los demás en estos días grises de tempestad continua y ansiedad aleatoria.
Quizá, el nihilismo no me pegue mucho, pero hay días en los que ni siquiera la nieve sirve para aclarar mis ideas de emo.
The time.... It has come to destroy YOUR SUPREMACY!
Y bailar, entre todas tus catástrofes y mentiras, al ritmo de una deliranza que me haga querer ansiar más de ti, que me haga pervertir tus sentimientos en forma de delirios sanos y ansiados, que no ansiosos.
¿Qué mierdas es la puta morfología? Se resbalan las teorías entre miles de hojas subrayadas y resubrayadas mientras a mí me falla el pilar central de todo.
Pero eso es aquí y en todo. Mientras me encierro en el retiro espiritual valoro mucho más los pequeños detalles que me rodean, luego salgo a la ciudad que aun sigue caliente tras el verano que hemos vivido y se me despejan las preferencias. Sus sonrisas son algo, hoy, secundario. Es quizá la incertidumbre lo único que actualmente me mantiene con vida mental entre la neblina que aun no alcanza a llegar a este pueblito.
Me dedico a ahogar ideas en vasos de yogur y chocolate mientras las pocas canciones mal sonadas me ayudan a vislumbrar una verdad anti-universal al final del túnel de sensaciones.El interrogante constante, obsesivo con el que, en el fondo, soy feliz porque ahora no tengo otra cosa más que mi propia imaginación.
La música sale por un oído y entra por el otro, o al revés... La cosa es que hoy, no alcanzo a distinguir entre mis gustos y disgustos, entre qué es mi espacio personal y cuáles son mis necesidades sociales. Y de nuevo, el vocabulario me satura de complejas percepciones acerca de mi propia mente y funcionamiento interno...
Se podría decir que son solo las tardes de estudio que me queman las neuronas. Pero quizá, solo quizá, sea que me falta algo de vidilla aquí dentro... Entre los pulmones que me dan la vida y el corazón que me la quita.
Quizá solo sea que he descubierto que existen los días amargos, pero no amargos como el café o la cerveza, sino amargos como un domingo no-astromántico. Y eso que es viernes.
Despacito y sin esfuerzo recuerdo todas las líneas de tu cuerpo,tus lunares, tus puntos débiles y los puntos que te hacían aferrarte a mí hasta arañarme el alma. También recuerdo tu calor. El calor que desprendían tus brazos de porcelana abrazando la tormenta de sentimientos que recorrían mi mente cuando eran días grises, preinvernales. Era un calor cálido, muy amable, muy tú.
Fueron esos mismos brazos los que me devolvieron la negrura de tu mirada en forma de travesuras estúpidas que iban rajando poco a poco lo que teníamos, haciendo grietas insensatas teñidas en forma de "ironía".
Hoy corro en otra dirección y ya he aprendido a vivir sin tus abrazos. Pero eso no quita que, a veces, eche de menos ese calor. Ese calor... cálido.
Haz que me rompa en pedazos, con la eficacia de tus abrazos.
Que nos duela la piel al tocarnos.
Ven con tejano, pitillo, chaqueta que yo te quito hasta el acento de tu tierra.
Bajo la lluvia como un salvaje yo... ¡Bailo con los tambores de tu corazón!
Tú vivirás sin que yo te haga falta.
¡Despiértate y siente en tus pies el frío de la arena mojada... Y al despertar baila salvaje el ritmo lento del oleaje!
Los amores platónicos... Son eso... Platónicos. Están tan fuera de nuestra órbita que nunca podrán chocar con nuestra mirada, nunca podrán si quiera rozar nuestros sueños que penden del hilo de sus miradas... Es así y se debe mantener así.
Si la órbita se desequilibra, los sueños se rompen y todas las idealizaciones que hicimos en todas esas noches a la luz de la Luna se evaporan como el polvo de las estrellas chocando con nuestra capa de esperanzas.
Resulta que... No era para tanto. Y eso hace destruir el sueño. El deseo.
Sin esfuerzo recuerdo todas las canciones que me hacían soñar con tus brazos, sabiendo que siempre estarían a años luz de mi piel... Sin esfuerzo reconozco el tinte gris que han adquirido todas esas melodías al rozarte de verdad, al sentir tu piel en mi piel y al comprender que.... Los amores platónicos deberían mantenerse a cien mil años luz, solo por mantener viva la magia. Esa misma magia que todos sentimos cuando nos tumbamos en una llanura llena de lágrimas de San Lorenzo esperando ser deseadas, pero SOLO DESEADAS, no consumadas.
Es más fácil romper la barrera del sonido a través de tres o cuatro canciones mal entonadas una noche de luces, música y alcohol que a través de unos corazones latiendo al mismo cuerpo, al mismo tiempo... O por lo menos, es lo más correcto.
No es mi estilo preferido. Pero, a veces, una se pone tierna.
El sol está nublado, hoy no piensa salir a tomarnos el pelo, simplemente no quiere. Yo me refresco la cara con las pocas ganas que me quedan para comenzar un día más... El frío característico de esas horas inhumanas de la mañana me despeja, y las risas... Sus risas, sus bromas... Esos momentos en los que se meten conmigo por mi innata capacidad para hacer el imbécil... Y MI risa... Me hace despejarme mil veces más que cualquier café cafeinado cargado de miles de esperanzas otoñales.
No es la mejor estación, ni si quiera son los mejores días. O sí. Empiezo a sonreír, a soñar, a pensar, todo fluye poco a poco y eso me hace sentirme cómoda. Todo está yendo bien. Los monstruos siempre estarán acechantes tras de mí, pero quizá ahora aprendo a gastarles bromas y a reírme de ellos y de mí (aun más).
Llegan temporadas de jerseyses de punto, chocolates calientes y olor a nieve... Llega una buena época, bastante diferente a la del año pasado. Y entonces empiezo a comprender que hoy necesito alguien que me haga reír, hasta no poder respirar, al que le guste destacar todos los lunares de mi espalda, solo porque a él también le hacen gracia la forma en que me miran...
Pero... Hoy no hay prisa por eso. Hoy hay risas, muchas y gatos, muchos gatos y perros disfrazados de señores y señores que son unos perros en inglés... Hoy tengo un poquito de felicidad tras de mí, dejando de lado a los monstruos.
Es cierto que siguen sin ser buenos tiempos para los soñadores, pero en mi corea mental ya no hay un bloqueo tan bestial...
Que todo el daño que tienes y lo que ya hemos sufrido tiene que servir de algo para que hayas aprendido...
Admito que no es uno de mis grupos favoritos... Pero esta canción es, demasiado definitoria, DEMASIADO. Y sigo soñando a quien pueda cantar(me)la y definir(ídem). Alguna vez... Mientras tanto seguiré con mis nieblas mentales, las que me mantienen entretenida en días de lluvia.
"La penumbra se va haciendo cada vez más clara, los cuerpos aun están calientes y sus mentes frías... Vuelan entre sueños entrelazados y les cuesta distinguir entre los abrazos y los reproches ocultos en las sábanas de morfeo...
Poco a poco, ella se despierta y lo ve ahí, tirado. ¿Cómo es que sigue ahí? No le gusta nada esa boca, bobamente abierta y baboseante... Pero bueno, son muchos años ya y lo mejor será acostumbrarse. Se abraza a la cafeína para poder continuar con la jornada donde le tocará combatir contra las ataduras mentales de su marido. Lo intentará por lo menos.
En esos pocos minutos de soledad le gusta recordar a su marido cuando aun era eso, su marido. Cuando aun la reconocía las 24 horas del día y le gustaba llevarla por los rincones secretos de la pasión y las bromas. Siempre le hizo reír. Incluso ahora, con sus despistes tontos, le hace reír. "Algo es algo", se intenta consolar mientras la rutina se ve en cada marca de su piel, en cada mancha, peca y arruga.
Oye ruido. Sabe que es él. Ya vendrá... Supone que quejándose del operario que el día anterior (de hace 40 años) le rompió una pieza importantísima... Y ella sonreirá y le hablará de lo que van a hacer ese día hasta que él sea un poco consciente entre toda esa espesura de recuerdos más infantiles que adultos...
De repente, él llega y le recita toda la lista de tareas de ese día. ¡Un momento de lucidez mental! Y ella decide saborear ese momento igual que saborea la espuma de su rebosante taza de deseos aun por llegar. No ha recordado un momento emocionante como el día de su boda o el nombre de sus nietos, ¡Ha recordado lo que hay que hacer ese día! Y eso le genera un pequeño atisbo de esperanza, claramente doblegada unos segundos después por la racionalidad... Pero son esos pocos segundos los que le harán estar sonriente todo el día y que le hagan preparar un delicioso postre para él. Porque, aunque luego no se acuerde, por lo menos lo podrá disfrutar mientras lo coma."
Y es que... Para mí, los pequeños detalles que tienen las otras personas sobre mí son los que me pueden hacer feliz durante el resto del día o de la mañana. Y aunque claro que las cosas están muy jodidas, creo que son estos momentos los que nos hacen seguir con un propósito vital o un despropósito en la carrera de la autodestrucción que es la vida.
Si me encuentras conduciendo allí, recuérdame que deje flores en su puerta...
Las preguntas se acumulan entre desdichadas reflexiones entonadas entre canciones que transmiten buen rollito pero que no soy capaz de captar a estas altas horas de la noche... Cuando la sonrisa de otros es lo que necesito y lo único que encuentro son los fantasmas del pasado acechándome.
Con lo fácil que sería atajar los problemas de raíz, cambiar, buscar soluciones... Pero en estos temas de vez en cuando me encuentro atada de pies y manos por mis propios miedos y por mis dudas acerca de mi propio razonamiento sobre el asunto en sí.
Así no llego a ninguna conclusión y acabo dejando que los nervios me maten por dentro y se me coman por fuera. Y así es como consigo tener la mente ocupada en treinta mil tonterías que solo aturullan mi mente de pensamientos que no me llevan más que a una triste conclusión que implica únicamente negatividad hacia mí misma. Y así sigo. Y es algo bastante familiar solo que de vez en cuando me pregunto muy en serio sobre la inutilidad de ello.
Y es precisamente el ser consciente lo que me hace tener un atisbo de esperanza en todo esto. Pero sé que hasta que no empiece el nuevo día no me puedo demostrarme a mí misma que cambiar no es tan imposible como cuentan y que de vez en cuando puedo reescribir mi propio futuro sobre el folio de la vida, de la estructura mental que llevo a cuestas desde hace tantas décadas...
Mejor dejémoslo en empate, el amor se fue y ninguno pagó su rescate. Lo malo es la nostalgia y su debate. El corazón me va mejor, solo me duele cuando late.
Te recuerdo despacito y sin ayuda, con el brillo de tu cuerpo cuando suda. Siempre nos quedará una luna muda...
Créeme cuando te digo que quiero que seas feliz aunque no sea conmigo.
Sin dificultad recuerdo aquellos primeros días en los que todo era más que calculado... Donde las frases se buscaban entre sonrisas y donde cuidábamos hasta el mínimo detalle con tal de hacer feliz al otro. Era así y era sencillo. Se nos daba bien ser unos poetas de la tempestad y dejarnos llevar por canciones que lo significaban todo para nosotros, que representaban nuestro estado emocional a golpes de los acordes de la guitarra.
Era todo así, sencillo y fluido. Los primeros meses siempre son los más bonitos.
Luego... Los poetas de la tempestad no pudimos dejar que fueran nuestros temores los que nos acabaran manipulando y haciendo de nosotros lo que no queríamos llegar a hacer sobre el otro. Fue así como aquello que era sencillo y fluido acabo siendo una neblina espesa que me ocupó la mente durante casi un año hasta que tome una de las mejores decisiones de mi vida.
Hoy, sigo con mis golpes acelerados de siempre. Esos que se me dan tan bien y gracias a los cuales sigo siendo la misma muñeca frágil que se quiere hacer creer a sí misma que controla todo su mundo cuando en verdad, sabe que ni siquiera sabe quién es ella misma.
Dejarse llevar suena demasiado bien, jugar al azar, nunca saber donde puedes terminar o empezar.
Está resultando más fácil de lo esperado y por eso hoy sonrío con ganas. Con muchas ganas. La poetisa de la tempestad está empezando a despejar sus dudas mentales y eso le hace empezar a ver con más claridad el paisaje y disfrutar de la brisa, del calor y del frío, de las risas, de los intereses en ojos ajenos, de los roces, de los besos, de...
Someday, somehow... I'm gonna make it alright but not right now.
Y llegas a casa. Empapada de tantas emociones y sensaciones, llena de muchas historias que narrar en tu maleta de imbecilidades y absurdeces y... Te sientas. RESPIRAS. Hacía tiempo que no lo hacías con tanta intensidad.
Notar el cansancio bajo los pies hoy es más reconfortante porque esta vez es un cansancio consentido. No es ese desasosiego que sentías cada vez que te parabas a pensar en todo lo perdido tras meses de espera...
Entonces te tomas un cafecito caliente que te reconforta y que te hace desear un poco más, un poco más... Y quieres descubrir qué hay tras su mirada y su sonrisa porque te ha abierto una duda mental, te ha sabido leer entre ropas...
Vuelves a tus problemas mentales, los de siempre y lo ves más claro. Claro que lo echas de menos y que ansiarías tener unos pocos minutos para saber cómo le va la vida y si ha vuelto a sonreír como lo hacía antes y como lo estás haciendo tú estas últimas semanas. Es cierto. Pero también es verdad que estás empezando a descurbirte y que eso ocupa muchas más horas muertas que las que ocupa él.
Es bien... Pero en parte también es mal. Descubres tus debilidades y tus necesidades y te da miedo que haya alguien capaz de manipularte y romperte. Así que mientras caminas y descubres vas creando muros cada vez más resistentes alrededor de ti. Solo por ver quién es capaz de querer destruirlos para irrumpir en tu alma como un poeta de bragueta.
Claro que esta noche... Quizá querría construir un muro de sensaciones más que de inseguridades. Solo por ver hasta dónde soy capaz de llegar, dónde puedo acabar... o empezar.
And my heart is a hollow plane for the devil to dance again...
I was looking for a breath of a life, a little touch of a heavenly life... But all the choirs in my head sang NO!
Me gusta esconderme entre las sombras sin ser vista para poder indagar más en su vida y tratar de tejer tres o cuatro historias mal relatadas e inventadas sobre sus estúpidos sentimientos hacia ti. Eso es a lo que me dedico cuando tengo tiempo para descansar del ocio. Es ruin pero he de admitir que no soy la única que se dedica a espiar vidas ajenas para poder complacerse o compadecerse, según se dé el caso y el día.
Admitir que lo hacen otros no me hace mejor persona, pero es así. Cuando empezamos a aceptar las cosas, estas se vuelven más claras y, por lo menos, más maleables y modificables según la ristra de pensamientos y decisiones que se estén llevando a cabo en el momento de ser conscientes...
Hablar mucho, expresar poco. Así es como últimamente estoy, mi estado anímico es ese. No soy una persona que se vaya arrastrando por las calles llorando tu triste ausencia. Nunca lo he sido y no voy a fingirlo ahora por respeto ni porque respecto a ese tema no tenga ni idea de cómo sentirme.
Son todo nuevas sensaciones. Y me gustan. No ha sido tan duro para mí, aunque soy consciente de que queda mucho camino por recorrer.
De vez en cuando vuelvo atrás y creo que no debería sentirme nada bien por sentirme como me siento pero... Hoy... Me planteo todas aquellas noches que pasé a oscuras, con más soledad que la mía al lado de un cuerpo frío e inerte que dormitaba entre pequeñas fantasías y que ansiaba de mí tanto que hasta me odiaba y me sufría... Y no alcanzo a comprender cómo fue todo, cómo sucedió.
No fue todo tan negro pero tampoco brillaba la luz en la frondosa mirada de aquellos ojos tristes y desolados, que me miran y se van.
Sombras, tristezas, enfados, gruñidos... Sigo sin alcanzar a escribir mucho más porque mi corazón sigue latiendo por automatismo. Pero por lo menos hoy, mi cabeza empieza a aclarar un poco más su espesura mental y empieza a dilucidar ciertas perspectivas futuras. Pocas, pero por lo menos empieza a funcionar. Que no es poco.
Te levantas, te vistes corriendo, pones a calentar el café mientras apuras los pocos minutos que te quedan antes de salir corriendo a un nuevo día de rutina y de cuestiones básicas y sencillas... Pero entonces miras el calendario y comprendes que hoy no es un día como otro cualquiera... Eso te paraliza y te hace tener que pensar en todas aquellas cosas que de normal haces sin ser muy consciente... Y entonces te cuesta arrancar porque te das cuenta que un día como ese no va a ser tan fácil de superar como el resto.
Tu rutina diaria te tranquiliza y te hace sentir en calma contigo misma porque son pocos los sobresaltos con los que te puedes encontrar... Pero cuando decides romper con tal normalidad y pasar a lo anormal, a lo que es más difícil... Te ves cojeando en muchos aspectos y te ves a ti misma recordando otras épocas de imperfección en que eras un matojo de nervios y todo podía contra ti...
Sabes que hay cosas que han cambiado, que hoy el suelo es más firme bajo tus pies... Pero los movimientos improvisados al son de unas cuantas cervezas siguen siendo flojos, poco previstos y te crean ansiedad. Pensar siempre fue tu fuerte, lo de sentir ya... Lo llevas más adentro. Demasiado dentro.
Por eso hoy decides seguir con tus ideas inquebrantables pero sobre las que realmente tienes pocos deseos depositados. Solo porque eso te hace creer que eres un poco más coherente de lo que nunca serás. Y te sigues autoengañando.
De todas formas, sabes perfectamente que vas a seguir tratando de probar, cambiar, girar... Porque hoy no se te va a dar nada bien eso de conformarte, porque hoy no quieres hacer lo que todos.
Pero... ¿Y si...? Puede que sea una duda constante en tu vida y que nunca seas capaz de responder. O puede que el tiempo dirá. Sea lo que sea, hoy te niegas a seguir pensando. Es mejor ser un autómata que sigue con su rutina diaria sin preocuparse por mucho más.
Y un segundo después sales corriendo antes de que tus temores se agazapen detrás de ti y te persigan el resto de los meses que te quedan hasta... Hasta descubrir las verdades universales.
Nada como tener entre mis manos una joya nada más y nada menos que de "Love of lesbian", un diamante en bruto que hasta hoy no había descubierto a pesar de llevar años ahí, latente. Pero en cambio, la joya se me resbala de las manos y mi cabeza no es consciente de la letra de las canciones. A pesar de que lo intento y con todas mis fuerzas, hoy mi mente anda más ocupada con otros temas, otras frases, otras promesas... No logro comprender cómo han aparecido estas ideas en mi cabeza ni cómo quitármelas de encima porque no es ni medio normal que algo así me pasara a mí, porque hace unas pocas horas mi mundo no era así... Venga va, no exagero, no es para tanto. Pero es cierto. Me impresiona la capacidad con que unas pocas palabras entonadas con la música exacta pueden obnubilar a mi corazón y a mis pensamientos con tanta facilidad.
Y eso me recuerda que cuando sopló la luna y era en pleno día, vislumbré la estrella polar y algo más. Vislumbré la capacidad de influencia que pueden ejercer esas pequeñas personitas que andan de tu mano y que lo único que quieren hacer es llevarte un poco más a su juego, a su terreno, a su ciudad. Pero de mi ciudad del viento no me mueve nadie (salvo mi amado enigma mudéjar, je je).
Volviendo al tema. Hoy no es un día normal, sino uno muy especial. No por mí, sino por él, ellos y esas personas que están sufriendo como nunca lo habrán hecho en su vida. Y no hablo solo de los afectados si no de todo el mundo que tienen a su alrededor, de todas esas personitas que penden de sus manos. Hoy, por todas esas personas, pido fuerza. Hoy no soy yo la protagonista de esta historia, pero esto me hace reunir fuerzas para seguir, adelante, con mi misión mental. Mucho ánimo.
Llegas a casa, te descalzas, ese orgasmo al quitarte los tacones que nadie te puede quitar... Intentas picar algo de la nevera porque sabes que irte a la cama no es el mejor remedio, te desmaquillas como puedes y... Te tumbas. Todo gira, sientes ganas de tirarte por la ventana solo para que acabe ese malestar... Sin embargo, al día siguiente vuelves a hacer lo mismo y así.
La fuerza que sientes, el poderío, la seguridad, el calor... Y eso no te lo quita nadie, por eso repites. Pero cada día te encauzas en unas encrucijadas más extrañas y dices... ¿Cuándo pararé? Y no lo sabes, ni te importa porque, en el fondo, ahora no tienes nada que perder pero claro... Tampoco puedes ir tirando tu dignidad a cada trago de tequila...
Racionalidad al canto tu mirada te dice: ya por favor, aclárate antes de seguir pero claro... Has estado tantos años confusa... Unos casi 20 para ser exactos y no sabes cómo deberías afrontar la siguiente situación ni cómo tu mente actuará.
"Los borrachos hacen lo que en verdad querrían hacer los sobrios pero no se atreven a hacer". Discrepo. Hoy discrepo. Pero hoy no puedo decir nada más porque parece que mi cabeza sigue sin aclararse y sin decirme exactamente qué es lo que está buscando.
Supongo que lamerme las heridas no está siendo tan fácil y ahora solo quiero no pensar en lo que he dejado atrás. Pero entonces, vuelta a la normalidad, me reencuentro entre mis mismos pensamientos que hace años, los mismos que cuando era una estúpida adolescente que buscaba unos poetas muertos en los que yacer al son de la luna... Fantasear, imaginar, no parar de crear nuevas historias que nunca se cumplirán... No sé hasta qué punto he de seguir así o he de cambiar o...
FRENAR. Quizá debería mirar el abismo desde la montaña más alta y frenar, decidir, pensar, sosegar... Pero no estoy muy segura de si es lo que deseo hacer en estos momentos la verdad.
Ahá. No pensé que este término lo fuera a emplear en algún momento más de mi existencia que allá hará unos años y pocos meses cuando tuve que hablar de ello como si fuera toda una experta. Inocente de mí...
Y eso. Que ¿Por qué? Porque es cierto, cada uno vive sus vivencias de una forma totalmente única y es casi imposible compartirlo con otra persona. Por mucho que lo deseemos. Como mucho, podemos llegar al máximum que adora todo psicólogo: EMPATIZAR. Pero no, nunca viviremos como los demás la misma situación. Es muy fácil saber por qué no lo viviremos de la misma forma que el que tenemos al lado... PERO la teoría es mucho más fácil que la práctica, eso no es nada nuevo.
Por eso hablo de la fenomenología ahora, porque me sorprende ver en qué estado te encuentras tú y en cuál estoy yo. No estoy siendo cruel, no lo pretendo ser. Es solo que... Me sorprendo y tengo que obligar a mi mente a que retroceda a unos meses atrás y que, ralentizando ambas los pensamientos lleguemos a la idea por la que empiezo a escribir: "cada uno vive las cosas de forma totalmente distinta al que tiene al lado".
Lado...
Hace unos meses... Bueno, años... Casi llegamos a recorrer el mismo camino juntos. De la manita, como dos adolescentes enamorados pero sin el como y sin el casi. DOS. Y eso... Ahora no.
Mi mente sigue fría, mi corazón late que no es poco. Aun no soy capaz de calentar tanto mis pensamientos como para poder redactarlo. Pensar sí, todo lo que quieras. Redactar ya... Más jodido. Y eso. Que he perdido mi don de la escritura. No me gusta.
Soñadora de un todo a cien. Nunca voy a ser una "breakheart", no me puedo engañar y creer que soy igual de manipuladora que las jugadoras de póker profesional. A mí eso no se me da bien. Se me da mejor el jugar con el lenguaje y escuchar, atenta, en silencio y sin juzgar. Poco a poco ir analizando las circunstancias y sacar tres o cuatro conclusiones del hombre que tengo enfrente mío.
Entonces no ocurrirá nada y volveré a mi apartamento con unas pocas palabras guardadas entre manos escurridizas. Y entonces sonreiré porque siempre se me dio mejor soñar que hacer, pensar y no actuar. Y solo seré feliz imaginándome mil historias tocadas en manos de otro flautista que sepa cómo llegar a mi corazón...
Pero esto son solo sueños. Y aun nadie ha conseguido que quiera pasar del pensamiento a la acción. Aun nadie me ha hecho latir el corazón tan fuerte que quiera huir pero esté tan encerrada entre sentimientos y brazos que me sujetan con fuerza que me hagan imposible salir volando. Hubo otro tiempo en que sí, pero hoy no.
Es fácil saber que tú no eres "esa persona perfecta" por el simple hecho de que sigo huyendo de ti con una facilidad inmensa. Porque no vas a luchar por mí (gracias a Dios...).
Lo difícil es saber quién será el que haga que me tiemblen las piernas y la voz. Quién hará que me quiera maquillar solo para él. Quién hará que consiga escuchar canciones a las que nunca habría prestado atención...
Quizá no sea tan difícil y solo sea cuestión de esperar. Pero llevo años esperando, siempre esperando. Quizá sea el momento de pasar a la acción y equivocarme. Quizá solo sea esto último lo que me hace frenarme y ninguna otra cosa. Quizá.
Aún hoy me cuesta escribir esta frase, supone marcar con sangre la verdad, lo que nunca me atreví, lo que no sé aún, lo que siempre tuve claro.
Cobarde. Racional. Fría.Cuadriculada.Pequeña.Soñadora. Buscando una felicidad inesperada en brazos de alguien que supiera entender mi sonrisa. Hubo un día en que.. Sí bueno. Eso. Pero entonces, el frío negro llegó.
El invierno apareció en mitad de unos achicharrantes días, cuando buscábamos nuevos sabores para lo que estaba por venir y cuando preferíamos encontrar la risa escondida entre sábanas solo por no pensar en el futuro incierto.
Futuro. Neblina. Gris. Nunca supe si fui realmente consciente de todo lo que tenía entre manos. Siempre tuve miedo de que me ocurriera justo eso. Pasó. Profecía autocumplida.
Rock. Venas. Rápido. Adrenalina. Volar, en la carretera. No pensar. ¿No pensar? Ja. Soñar, volar, vivir, revivir, ir y volver y bloquearte en los pensamientos por el solo hecho de que la ansiedad impide que mi cerebro piense. ¿Ansiedad? Uf.
Tanto tiempo... Tantas dudas.
Sigo esperando. Sigo soñando. Sigo sonriendo. Pero hoy no es lo mismo, aunque no voy a decir que no es lo mismo porque no estás tú. No es lo mismo porque no estoy yo. ¿El amor no es encontrarse a uno mismo? Si es cierto, al pie de la letra, soy un matojo de nervios, insegura y dependiente. Tengo que mejorar. ¿Con él? No lo sé.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche... Y no consigo conciliar mi sueño perfecto. Estoy a la espera de un grito. Miles de canciones suenan en mi cabeza, no respiro y... Tienes que respirar, si no respiras no piensas, y eso es peligroso. Y entonces sueña el despertador, la luz me ilumina la cara y el rock vuelve. Corazón de hierro, frío... Aunque hay fisuras. Algo me hicieron tus frías manos que encendieron otras cosas en mí. Hoy no. Hoy no estás y no estoy yo. Hoy me despierto autómata.
Solo quiero que pase este mes, que vuelva el invierno en forma de granizados y entonces... ¿entonces qué?
Me cansé de las esperas. Hoy no sé qué haré, pero solo sé que mañana (un mañana figurativo claro) me encontraré a mí misma.
¿Dónde estoy? ¿Cuánto hace que no pienso en mí misma sin un nosotros o sin un los otros o sin un "y si..."? ¿Cuánto?
Vuelvo a las andadas. Vuelvo al rock. Vuelvo a... ESPERAR
Puede que suene frío y distante, pero es lo más bonito que puedo redactar tras horas de estar intentando extraer ideas absurdas de mi cabeza mientras esta está corriendo hacia el pasado y regresando al futuro a la decimotercera velocidad de la luz.
"Y ahora que soy medio dos y el antídoto es peor que mi adicción a ti..."
Cuando descubres que tienes lo que querías pero quizá ya no es lo que quieres te replanteas la mitad de tus dudas existenciales. Pero decides seguir adelante, solo por seguir descubriendo a ver qué pasa. Solo por curiosidad, que no es verdad que mate a los gatos, continúas buscando en tu mar de dudas, pero sabes que quizá la verdad esté ahí desde hace mucho tiempo. Pero tú quieres seguir en la espiral de autodestrucción, solo por ver si sacas algo en claro.
Nunca fue tan negativo como lo pinté, pero tampoco tan bello como me lo han retratado en tantas películas, asquerosas cajas de irrealidad empalomitada.
Por eso, por todo, por el mareo y el mundo, hoy me gustaría estar perdida en los Pirineos. Antes era mi forma de evasión, hasta que llegó el día en el que hasta eso me agobiaba. Porque siempre he sido un culo inquieto. Pero hoy sí, hoy me encantaría volver a esos lugares y buscar, buscar entre esos lagos de dudas un poco de claridad mental, un poco de felicidad propia. Hace mucho que no me pierdo en bosques, en olor a verde, en vistas celtas y sonidos clarificadores.
Hoy sí que necesito eso. Es una de las pocas cosas que quería y sigo queriendo.
Estar a mitad de un momento de tu vida importantísimo y solo saber decir, uf, no estoy preparada. Ni para esto, ni para su mirada, ni para los juicios, ni para sus regañinas, ni para mis dudas, ni para los besos, ni para sus abrazos, ni para sus bromas, ni para sus risas, ni para sus llantos, ni para sus brazos, ni para sus tatuajes, ni para sus búsquedas, ni para sus películas, ni para sus verdades, ni para las mentiras del mundo ni las suyas, ni para las sorpresas, ni para los vestidos, ni para los tacones, ni para las charlas, ni para sus miradas furtivas, ni para sus extractos, ni para sus olores, ni para sus gritos, ni para sus gemidos, ni para sus ronquidos, ni para sus arañazos, ni para sus peleas, ni para sus estrategias de persuasión, ni para sus roces, ni para sus... Ni para mí.
No es solo, sino también aquello, y hoy solo querrías que te estuvieran abrazando como entonces, y pidiendo perdón por todas esas tonterías, pero sabes que no va a ser así, no con un estado tan avanzado de la fase. No cuando su mirada choca contra tu muro y entonces se desvanece, simplemente, por ser inalcanzable el deseo. Supongo que no es fácil aceptarlo, pero tú no te complicas nada.
Sabes que hoy solo quieres bailar al ritmo de la música que te recuerda sus latidos pero no sabes cómo volver a revivir los momentos perdidos y hoy es un cúmulo de circunstancias lo que te hace perder la cabeza, pero piensas que son solo tonterías.
Y de nuevo racionalización al canto te levantas pensando en otras cosas, otros asuntos, otras miradas. Y entonces te ves empequeñeciéndote porque no te han acostumbrado a decirte que no. Y te da miedo, miedo de verdad a fracasar, pero sabes perfectamente que antes que cagarla harás todo lo posible para que no suceda, y eso te tranquiliza.
Pero también es cierto que en el otro tema cojeas por las piernas, las orejas y las verdades. Y entonces te planteas acerca de la sinceridad de tus sentimientos, esos que siempre se han escondido de ti como el sol cuando ve llegar a la luna entre tinieblas, y te planteas... Te planteas sobre tooodas las cuestiones vitales importantes que se te ocurran y la pregunta sigue sin ser respondida. Y quizá sea simplemente que hoy te ha pillado un día tonto, o no.
Y te encantaría que alguien te supiera tanto como a tu música y supiera que con esto...
... se arreglan todos tus males. Al menos en una noche como esta o como las otras.
So hold my hand, I'll walk with you my dear.It's the house telling you to close your eyes. It's killing me to see you this way. Well tell her that I miss our little talks. We used to play outside when we were young, and full of LIVE and full of LOVE. You mind is playing tricks on you my dear. Now wait, wait, wait for me, please hang around... I'll see you when I fall asleep.
Y sus ojos volaron, de nuevo, otra vez volvían a lo de siempre. Fue tan burda en el quehacer diario que se le olvidó vivir. Llega el momento tan temido y todo, extrañamente, sigue en calma. No quiere ver las nubes irse, ni que llueva, ni que su cabeza deje de explotar a cada pensamiento.
Es imposible entenderle y no sabe si algún día alguien conseguirá llegar a su mente. Y a la vez cree rabiosa que la sonrisa fingida no le llevará a ningún lugar, pero ahí sigue, soñando como el primer día y no aprenderá, ni hoy ni nunca. Todo sigue igual y nadie se fija en su mirada de niña pequeña. Y todo sigue sin moverse de su sitio. Y nadie sonríe por su vida, todos ansían un poco de su felicidad, de su dulzura.
Eso les encanta a todos. Quien no ansía de vez en cuando unos labios sobre los que posar las fantasías lejanas. Y ella se deja llevar, como siempre, por tres o cuatro cánticos. Puede soñar a la típica historia de una puta que se deja llevar por la droga y la testosterona, pero no tiene nada que ver con las noches de luces, música y alcohol. Todos ansían una parte mucho menos banal que su dulce mirada y su sonrisa imperfecta. Y sus dudas, infinitas. Y sus innovaciones, nulas.
Sigue siendo una poeta de pacotilla y ya nadie busca su mirada. Todos miran por su cerebro, su mente que trata de arrancar tres o cuatro ideas de vez en cuando de la gente que conspira. Pero nadie se da cuenta de que todo para ella sigue igual y solo se siente vejada, usada, inutilizada, martirizada. Pero nadie piensa en qué es lo que busca ella, total ni ella lo sabe, ni sonríe por si misma, nunca lo hizo, o sí.
En ese pasado remoto en el que parecía que alguien soñaba a la par que ella, hubo un día que incluso se emocionó, pero es tan lejano que son solo fuegos artificiales lo que puede hacerle recordar aquella noche. Es solo un momento de lucidez mental absurda. Prefiere seguir con su ceguera virtual, soñando con quien no puede ver y viendo a quien no puede soñar.
Hace un tiempo estas melodías habrían significado tan poco y otras tanto. Y ahora nada tiene sentido. Nada tiene humor. La sonrisa, esa sonrisa ¿Dónde está?
Nunca olvida a sus pequeñas personitas, pero ahora estamos hablando de algo mucho más grande, sigue sin estar, sin salir, sin encontrarse. Nunca encontrará lo que quiere, ¿O ya lo tiene? ¿O siempre fue todo un sueño de dos imbéciles?
Y así, pasan las horas, el mundo sigue y ella se cuestiona su existencia y sigue sin entender qué mierda de mundo le rodea.
Mañana será otra rutina más, otra vuelta más al mundo, le marea y no sabe cómo parar. Antes era más fácil frenar, antes merecía la pena, ahora solo quiere correr. Ahora solo quiere soltar ideas sin sentido y ver qué ocurre mañana, aunque no lo quiere saber, no lo quiere admitir, aunque no sepa qué ha de admitir.
The world I loved, the tears I droped to be part of the wave can't stop
Ever wonder if it's all for you...
The world I love, the trains I hop to be part of the wave can't stop