miércoles, 24 de julio de 2013

Carta a todas tus catástrofes.

Nada como tener entre mis manos una joya nada más y nada menos que de "Love of lesbian", un diamante en bruto que hasta hoy no había descubierto a pesar de llevar años ahí, latente. Pero en cambio, la joya se me resbala de las manos y mi cabeza no es consciente de la letra de las canciones. A pesar de que lo intento y con todas mis fuerzas, hoy mi mente anda más ocupada con otros temas, otras frases, otras promesas... No logro comprender cómo han aparecido estas ideas en mi cabeza ni cómo quitármelas de encima porque no es ni medio normal que algo así me pasara a mí, porque hace unas pocas horas mi mundo no era así... Venga va, no exagero, no es para tanto. Pero es cierto. Me impresiona la capacidad con que unas pocas palabras entonadas con la música exacta pueden obnubilar a mi corazón y a mis pensamientos con tanta facilidad.

Y eso me recuerda que cuando sopló la luna y era en pleno día, vislumbré la estrella polar y algo más. Vislumbré la capacidad de influencia que pueden ejercer esas pequeñas personitas que andan de tu mano y que lo único que quieren hacer es llevarte un poco más a su juego, a su terreno, a su ciudad. Pero de mi ciudad del viento no me mueve nadie (salvo mi amado enigma mudéjar, je je). 

Volviendo al tema. Hoy no es un día normal, sino uno muy especial. No por mí, sino por él, ellos y esas personas que están sufriendo como nunca lo habrán hecho en su vida. Y no hablo solo de los afectados si no de todo el mundo que tienen a su alrededor, de todas esas personitas que penden de sus manos. Hoy, por todas esas personas, pido fuerza. Hoy no soy yo la protagonista de esta historia, pero esto me hace reunir fuerzas para seguir, adelante, con mi misión mental. Mucho ánimo. 

domingo, 21 de julio de 2013

Mareo.

Llegas a casa, te descalzas, ese orgasmo al quitarte los tacones que nadie te puede quitar... Intentas picar algo de la nevera porque sabes que irte a la cama no es el mejor remedio, te desmaquillas como puedes y... Te tumbas. Todo gira, sientes ganas de tirarte por la ventana solo para que acabe ese malestar... Sin embargo, al día siguiente vuelves a hacer lo mismo y así.

La fuerza que sientes, el poderío, la seguridad, el calor... Y eso no te lo quita nadie, por eso repites. Pero cada día te encauzas en unas encrucijadas más extrañas y dices... ¿Cuándo pararé? Y no lo sabes, ni te importa porque, en el fondo, ahora no tienes nada que perder pero claro... Tampoco puedes ir tirando tu dignidad a cada trago de tequila...

Racionalidad al canto tu mirada te dice: ya por favor, aclárate antes de seguir pero claro... Has estado tantos años confusa... Unos casi 20 para ser exactos y no sabes cómo deberías afrontar la siguiente situación ni cómo tu mente actuará.

"Los borrachos hacen lo que en verdad querrían hacer los sobrios pero no se atreven a hacer". Discrepo. Hoy discrepo. Pero hoy no puedo decir nada más porque parece que mi cabeza sigue sin aclararse y sin decirme exactamente qué es lo que está buscando.

Supongo que lamerme las heridas no está siendo tan fácil y ahora solo quiero no pensar en lo que he dejado atrás. Pero entonces, vuelta a la normalidad, me reencuentro entre mis mismos pensamientos que hace años, los mismos que cuando era una estúpida adolescente que buscaba unos poetas muertos en los que yacer al son de la luna... Fantasear, imaginar, no parar de crear nuevas historias que nunca se cumplirán... No sé hasta qué punto he de seguir así o he de cambiar o...

FRENAR. Quizá debería mirar el abismo desde la montaña más alta y frenar, decidir, pensar, sosegar... Pero no estoy muy segura de si es lo que deseo hacer en estos momentos la verdad.

No sé lo que quiero...

miércoles, 17 de julio de 2013

Fenomenología.

Ahá. No pensé que este término lo fuera a emplear en algún momento más de mi existencia que allá hará unos años y pocos meses cuando tuve que hablar de ello como si fuera toda una experta. Inocente de mí...

Y eso. Que ¿Por qué? Porque es cierto, cada uno vive sus vivencias de una forma totalmente única y es casi imposible compartirlo con otra persona. Por mucho que lo deseemos. Como mucho, podemos llegar al máximum que adora todo psicólogo: EMPATIZAR. Pero no, nunca viviremos como los demás la misma situación. Es muy fácil saber por qué no lo viviremos de la misma forma que el que tenemos al lado... PERO la teoría es mucho más fácil que la práctica, eso no es nada nuevo.

Por eso hablo de la fenomenología ahora, porque me sorprende ver en qué estado te encuentras tú y en cuál estoy yo. No estoy siendo cruel, no lo pretendo ser. Es solo que... Me sorprendo y tengo que obligar a mi mente a que retroceda a unos meses atrás y que, ralentizando ambas los pensamientos lleguemos a la idea por la que empiezo a escribir: "cada uno vive las cosas de forma totalmente distinta al que tiene al lado".

Lado...

Hace unos meses... Bueno, años... Casi llegamos a recorrer el mismo camino juntos. De la manita, como dos adolescentes enamorados pero sin el como y sin el casi. DOS. Y eso... Ahora no.

Mi mente sigue fría, mi corazón late que no es poco. Aun no soy capaz de calentar tanto mis pensamientos como para poder redactarlo. Pensar sí, todo lo que quieras. Redactar ya... Más jodido. Y eso. Que he perdido mi don de la escritura. No me gusta.

lunes, 15 de julio de 2013

Error.

Soñadora de un todo a cien. Nunca voy a ser una "breakheart", no me puedo engañar y creer que soy igual de manipuladora que las jugadoras de póker profesional. A mí eso no se me da bien. Se me da mejor el jugar con el lenguaje y escuchar, atenta, en silencio y sin juzgar. Poco a poco ir analizando las circunstancias y sacar tres o cuatro conclusiones del hombre que tengo enfrente mío.

Entonces no ocurrirá nada y volveré a mi apartamento con unas pocas palabras guardadas entre manos escurridizas. Y entonces sonreiré porque siempre se me dio mejor soñar que hacer, pensar y no actuar. Y solo seré feliz imaginándome mil historias tocadas en manos de otro flautista que sepa cómo llegar a mi corazón...

Pero esto son solo sueños. Y aun nadie ha conseguido que quiera pasar del pensamiento a la acción. Aun nadie me ha hecho latir el corazón tan fuerte que quiera huir pero esté tan encerrada entre sentimientos y brazos que me sujetan con fuerza que me hagan imposible salir volando. Hubo otro tiempo en que sí, pero hoy no.

Es fácil saber que tú no eres "esa persona perfecta" por el simple hecho de que sigo huyendo de ti con una facilidad inmensa. Porque no vas a luchar por mí (gracias a Dios...).

Lo difícil es saber quién será el que haga que me tiemblen las piernas y la voz. Quién hará que me quiera maquillar solo para él. Quién hará que consiga escuchar canciones a las que nunca habría prestado atención...

Quizá no sea tan difícil y solo sea cuestión de esperar. Pero llevo años esperando, siempre esperando. Quizá sea el momento de pasar a la acción y equivocarme. Quizá solo sea esto último lo que me hace frenarme y ninguna otra cosa. Quizá.