domingo, 11 de mayo de 2014

Fucking bitch.

Puta mente. De nuevo me hace evadirme en forma de fantasías que no van a servir de nada, que no van a llegar a nada y que solo me valen para perder horas de sueño.

De nuevo, mi mente se aburre tanto de tantos trabajos y melancolías que decide salirse por la tangente a través de la curva de tu sonrisa. Tu jodida sonrisa...

Y de nuevo, estoy yo aquí alimentándome de fantasías, de sueños estúpidos e inalcanzables. De tu vida en mis entrañas, de tu risa entre mis sábanas, de tus esperanzas puestas en mis logros, de tus manos sobre mi cintura...

De nuevo, sin tener ninguna razón argumental para este vídeo tan sucio y triste, me encuentro pensando en si aun estarías dispuesto a arrastrarte a mí y a pedirme perdón por todo lo que la cagaste. De nuevo, mi película mental me hace dejar el orgullo de lado y acabar entre tus brazos, ínfimos y delgaduchos, como me gustan, como tú eres, como nada más.

Me cago en todo. Metafóricamente ensucio mis sábanas con tu recuerdo. No hay racionalidad, no hay justificación, solo mis idas y venidas, mis pérdidas de tiempo, mis desesperaciones.

Creo y ahora lo sé, que hasta que no ate tu historia en una zanja o la introduzca dentro de mis pretensiones, no voy a descansar en paz o no voy a poder abrir mis miras.

Y lo que más me jode es la importancia que tienes entre mis horas de hastío y desesperación. Y lo que más me jode es que tú ya ni recuerdas mi pelo, ni mi risa, ni mis vacilaciones. Nada.

Eso es lo que más me jode. Pero, como buena extraña de este mundo, también es lo que más me motiva a seguir aquí, buscándote en el vacío de mi habitación. Esperando que un día entres por la puerta con tu sonrisa, tu jodida sonrisa...


Que no me da la gana pasar media vida buscando esa frase que tal vez no exista. 

jueves, 8 de mayo de 2014

Come. Came. Come.

Ven. Cómeme. Quiero decir, aliméntame.

Ven y hazme sentir que no puedo dejar de perder el control. Que hoy me da todo igual. Que esto no está ocurriendo. Que todos mis agobios no son reales. Lléname de tu rabia. Déjame tirada en el suelo sin sueños. Sin deseos. Solo con un poco de satisfacción.

Quiero un poeta de bragueta. Un condenado de la vida. Un sufridor que me perturbe a besos. A pretensiones. A sonrisas. Un poeta de la tempestad que me cante una gris. Sin color y sin vida. Pero con poesía. Mucha. Y beberme esa poesía.

No puedo pedir más esta noche. Ni quiero. Porque estoy hasta las tetas de sueños rosas y sábanas blancas. Porque quiero ensuciar mi corazón y llenarlo de veneno. Porque hoy me quiero intoxicar. Solo por sedar mi mente de tantas inercias agobiantes. De tantas responsabilidades.

Porque lo que viene ahora no sé cómo afrontarlo. Porque creo que no puedo. Y no sé cómo voy a llegar.

Esta noche solo quiero olvidarme del mundo. De los demás. De mí. De él. De ellas. De todo.



Tengo un gato en las entrañas, 
un tembleque en las pestañas
y muy poco tiempo.