sábado, 27 de diciembre de 2014

Dame el tiempo que no te haga falta...

Pero no, no prometo invertirlo en caricias en tu espalda. Sí me comprometo a invertirlo en arañazos sobre tu pecho, en pinchazos sobre tus costillas y en mordiscos entre tus sentimientos. No quiero que salgas de esta sin heridas, sintiendo que no fue. Quiero que salgas agotado, que las batallas no solo sean físicas sino mentales, que podamos discutir o entender comprender e ir más allá. Generar en tu cabeza nuevas formas de ver el mundo y que tú me hagas entender que entre tú y yo hay muchas más ondas que las que me puedo llegar a imaginar.

Y sí. Todo suena igual a lo de siempre. Pero, creo, que eso es lo que me hace sentir tranquila. Entre tu mirada de niño curioso, cuando te asustas pero te hace gracia. Agresiva dices... Puede que sí. O puede que menos. Puede que más tranquila a tu lado y menos nerviosa sin ti. Puede, que, en calma.

And if you're still bleeding then you are the lucky ones, 'cause most of us are bitter over someone!

martes, 16 de diciembre de 2014

¿Orgullo?

Para, para un momento, aprendes bien, sabes cómo seguir y te encanta. Y disfrutas aprendiendo a leer mi cuerpo y a hacerme arañarte un poco más. Es divertido y te ríes, y sonríes y ME sonríes. Y esto sigue y sigue siendo divertido. 

Pero quizá. Quizá. Hoy no contabas con esto. Esta herida entre los dos pulmones. Esta pregunta abierta y los consiguientes consecuentes. Unos paquetes de regalo que no te atreves muy bien a indagar por miedo a que impliquen demasiado, demasiado de ti. 

Abrir preguntas que están a mitad genera estos interrogantes. Estos abismos. Apostar una serie de cosas y correr el riesgo de acabar herido, dolorido o cansado.

Y yo... Yo quiero conseguir que te sorprendas. De tu latido al son de mis pasos o de tu sonrisa al son de mis bailes desentonados, en un sitio que no es, en un sitio sucio y lleno de rabia. Y yo... Yo quiero que tú te vuelvas loco, sí. Peligros de fijar la mirada en una psicóloga. Y qué quieres que te diga. Yo también estoy acojonada pero me lo paso demasiado bien entre tus brazos. 

Y sí. Sí. Es divertido controlar todo, por eso te gusta tanto la cama. Porque sabes cómo y cuándo, en qué lugar y de qué manera. Redundar es algo fácil y sencillo... y placentero.

Pero sí. Es aun más divertido lanzarte a un mar de incontrolabilidades. La inseguridad bailando entre los pies que no se sustentan más que por unos pocos lazos emocionales. Eso sí es divertido. No saber qué va a ocurrir pero, sin embargo, sentir. Sentir con fuerza y con la seguridad de que son sentimientos.

No te voy a negar que en esto último cojeo por muchas inseguridades. Pero tampoco te voy a negar que, cuando comienzo a sentir algo con seguridad... Se me hace muy difícil dejarlo escapar.

Y no, no pretendo asustarte ni pedirte matrimonio, que a veces es lo mismo. Pero quiero que sepas que cuando juego y apuesto, lo hago porque estoy segura. Porque sé que lo que puede venir merece la pena. Y creo que tú mereces la pena en mi juego personal entre corazón y cabeza, entre racionalidad y vida que a veces son demasiado opuestos. 




And I thought you might be mine in a small world on an exceptionally rainy Tuesday night in the right place and time!
The late afternoon the ghost in your room that you always thought didn't approve of you knocking boots, never stopped you letting me get hold of the sweet spot by the scruff of your... knee socks!

lunes, 8 de diciembre de 2014

Do you wanna come back?

Te dejo. Te dejo marchar a pesar de que mis manos no dicen lo mismo. Recojo el puñado de emociones que no se me desbordan de los bolsillos y vuelvo, retorno al punto de encuentro pero las emociones se me escapan. Y querría decirte tantas cosas, que no me sale, que me siento un tanto aturullada. Prefiero sentarme en la zona cero. Los restos de lo que hemos vivido, hemos encontrado y hemos configurado. La mitad de los restos puesto que solo me has dejado como polizón un gorro que se ha quedado rezagado en los momentos antes de una huida rápida. Porque queríamos alargar al máximo las risas, las marcas y las palabras.

Tu tranquilidad. Volver y notar como el estómago lo he dejado en el motor del autobús. Notar cómo me ilusiono, justo cuando te vas. Porque espero volver a reencontrarme con tu mirada. Con tus preguntas y tus explicaciones. Y esa tranquilidad... Quizá a veces me gustarías más loco, más de levantarme por los suelos entre más mordiscos y arañazos. Quizá a veces me gustarías más yo. Pero me alegra saber que no eres un prometedor innato de motos ajenas que solo se pueden ver en exposiciones de cristal. Me gusta no encontrar falsas promesas, aunque tu racionalidad a veces me haga querer indagar más sobre qué sientes. Qué emoción encuentras entre mis brazos o qué piensas cuando me ves alejarme. O acercarme. O abrazarte.

A veces me gustarías más hablador serio, menos bromista continuo. A veces me gustaría parar en tiempo. Contigo. Sin nadie más. Otras acelerarlo hasta volver a tenerte. Y otras me gustaría aclarar mi mente con un solo abrazo. Y, a veces, vienes tú y lo haces. Con demasiada facilidad.

Y así, entre Rayden y sus Matemáticas y Zahara y su Deshielo estiro las últimas horas de un domingo-lunes, con sabor a despedidas demasiado calientes. Con olor a que mañana será un martes más lunes. Aunque esperando a un viernes con vistas a fiesta. O por lo menos a tu sonrisa. Que a veces es lo mismo.

Y hablabas sin parar a un ritmo inalcanzable. Me hiciste olvidar los hombres de la tierra. Tenías el sabor de todos los helados. 
[Versos de pasión y no de aniversario]. Te dije hazme lo que quieras y me hiciste a mí sin adjetivos, me pusiste a mi sentado y yo perdí el sentido.


Y supongo que... Si te pido salir conmigo no es para tenerte controlado los sábados de fiesta. Supongo que es para caminar a tu lado, sin poseerte ni que me poseas. Sino para conseguir la libertad de un camino cercano, casi junto, entre dos. Si es que quieres. Que aun no me has contestado.

martes, 2 de diciembre de 2014

Hidding.

Fechas, números, canciones, reinterpretaciones y miradas. Nuevas formas de ver lo mismo, reconstrucciones de un mundo, tu forma de interpretar y la mía intentando entenderte.

Las cosas. Siguen.

Las fechas, cambian. Y los sentimientos. Y las culpas y las necesidades y las satisfacciones. Tu mirada y la mía. Tus expectativas y las mías.

Todo cambia. Y nunca acabará de ser el sinsentido, las ganas de entender, comprender e intentar ahondar. En ti o en él o en el siguiente. En todos. En más gente, en más personas. Sin perder la identidad personal, sin dejar de lado mi muchedad por miedo a perder.

Me da miedo. Me siento aterrada. A veces me invade la melancolía y otras me veo soñando sin preocupaciones un futuro estúpido en mi mente racionalista. Esto es así y lo será siempre.

Y quizá hoy redefina un poco más todo y entienda en parte para qué necesito esto. Qué es lo que hecho en falta en la conversación contigo y que querría que no se fuera nunca.

Puedo seguir sacando punta a este lapicero pero desde luego que como hoy, no habrá ningún otro día para disftutar. Si sigo pensando en atrás o en adelante, no podré disfrutar de lo que tengo ahora, aquí. En mi mundo. En mi casa. En mi mente.

Y así. Todo gira. Todo sigue. Todo está. Nada.

No poder articular muchas palabras por miedo a pronunciarlas. O no atreverme a mirar más adentro por miedo a descubrir que más miga no hay del asunto. Y entre tantas, las redes del miedo tejen su preparativo para la escena final. Pero yo ya creo saber de qué va todo esto y por lo menos hoy me siento más capaz de decir que no. Que no es justo. Que no es lo que quiero.

Ya sufrí por anticiparme demasiado. No es el momento ni el lugar. Y el sentimiento ya se verá.