sábado, 27 de diciembre de 2014

Dame el tiempo que no te haga falta...

Pero no, no prometo invertirlo en caricias en tu espalda. Sí me comprometo a invertirlo en arañazos sobre tu pecho, en pinchazos sobre tus costillas y en mordiscos entre tus sentimientos. No quiero que salgas de esta sin heridas, sintiendo que no fue. Quiero que salgas agotado, que las batallas no solo sean físicas sino mentales, que podamos discutir o entender comprender e ir más allá. Generar en tu cabeza nuevas formas de ver el mundo y que tú me hagas entender que entre tú y yo hay muchas más ondas que las que me puedo llegar a imaginar.

Y sí. Todo suena igual a lo de siempre. Pero, creo, que eso es lo que me hace sentir tranquila. Entre tu mirada de niño curioso, cuando te asustas pero te hace gracia. Agresiva dices... Puede que sí. O puede que menos. Puede que más tranquila a tu lado y menos nerviosa sin ti. Puede, que, en calma.

And if you're still bleeding then you are the lucky ones, 'cause most of us are bitter over someone!

martes, 16 de diciembre de 2014

¿Orgullo?

Para, para un momento, aprendes bien, sabes cómo seguir y te encanta. Y disfrutas aprendiendo a leer mi cuerpo y a hacerme arañarte un poco más. Es divertido y te ríes, y sonríes y ME sonríes. Y esto sigue y sigue siendo divertido. 

Pero quizá. Quizá. Hoy no contabas con esto. Esta herida entre los dos pulmones. Esta pregunta abierta y los consiguientes consecuentes. Unos paquetes de regalo que no te atreves muy bien a indagar por miedo a que impliquen demasiado, demasiado de ti. 

Abrir preguntas que están a mitad genera estos interrogantes. Estos abismos. Apostar una serie de cosas y correr el riesgo de acabar herido, dolorido o cansado.

Y yo... Yo quiero conseguir que te sorprendas. De tu latido al son de mis pasos o de tu sonrisa al son de mis bailes desentonados, en un sitio que no es, en un sitio sucio y lleno de rabia. Y yo... Yo quiero que tú te vuelvas loco, sí. Peligros de fijar la mirada en una psicóloga. Y qué quieres que te diga. Yo también estoy acojonada pero me lo paso demasiado bien entre tus brazos. 

Y sí. Sí. Es divertido controlar todo, por eso te gusta tanto la cama. Porque sabes cómo y cuándo, en qué lugar y de qué manera. Redundar es algo fácil y sencillo... y placentero.

Pero sí. Es aun más divertido lanzarte a un mar de incontrolabilidades. La inseguridad bailando entre los pies que no se sustentan más que por unos pocos lazos emocionales. Eso sí es divertido. No saber qué va a ocurrir pero, sin embargo, sentir. Sentir con fuerza y con la seguridad de que son sentimientos.

No te voy a negar que en esto último cojeo por muchas inseguridades. Pero tampoco te voy a negar que, cuando comienzo a sentir algo con seguridad... Se me hace muy difícil dejarlo escapar.

Y no, no pretendo asustarte ni pedirte matrimonio, que a veces es lo mismo. Pero quiero que sepas que cuando juego y apuesto, lo hago porque estoy segura. Porque sé que lo que puede venir merece la pena. Y creo que tú mereces la pena en mi juego personal entre corazón y cabeza, entre racionalidad y vida que a veces son demasiado opuestos. 




And I thought you might be mine in a small world on an exceptionally rainy Tuesday night in the right place and time!
The late afternoon the ghost in your room that you always thought didn't approve of you knocking boots, never stopped you letting me get hold of the sweet spot by the scruff of your... knee socks!

lunes, 8 de diciembre de 2014

Do you wanna come back?

Te dejo. Te dejo marchar a pesar de que mis manos no dicen lo mismo. Recojo el puñado de emociones que no se me desbordan de los bolsillos y vuelvo, retorno al punto de encuentro pero las emociones se me escapan. Y querría decirte tantas cosas, que no me sale, que me siento un tanto aturullada. Prefiero sentarme en la zona cero. Los restos de lo que hemos vivido, hemos encontrado y hemos configurado. La mitad de los restos puesto que solo me has dejado como polizón un gorro que se ha quedado rezagado en los momentos antes de una huida rápida. Porque queríamos alargar al máximo las risas, las marcas y las palabras.

Tu tranquilidad. Volver y notar como el estómago lo he dejado en el motor del autobús. Notar cómo me ilusiono, justo cuando te vas. Porque espero volver a reencontrarme con tu mirada. Con tus preguntas y tus explicaciones. Y esa tranquilidad... Quizá a veces me gustarías más loco, más de levantarme por los suelos entre más mordiscos y arañazos. Quizá a veces me gustarías más yo. Pero me alegra saber que no eres un prometedor innato de motos ajenas que solo se pueden ver en exposiciones de cristal. Me gusta no encontrar falsas promesas, aunque tu racionalidad a veces me haga querer indagar más sobre qué sientes. Qué emoción encuentras entre mis brazos o qué piensas cuando me ves alejarme. O acercarme. O abrazarte.

A veces me gustarías más hablador serio, menos bromista continuo. A veces me gustaría parar en tiempo. Contigo. Sin nadie más. Otras acelerarlo hasta volver a tenerte. Y otras me gustaría aclarar mi mente con un solo abrazo. Y, a veces, vienes tú y lo haces. Con demasiada facilidad.

Y así, entre Rayden y sus Matemáticas y Zahara y su Deshielo estiro las últimas horas de un domingo-lunes, con sabor a despedidas demasiado calientes. Con olor a que mañana será un martes más lunes. Aunque esperando a un viernes con vistas a fiesta. O por lo menos a tu sonrisa. Que a veces es lo mismo.

Y hablabas sin parar a un ritmo inalcanzable. Me hiciste olvidar los hombres de la tierra. Tenías el sabor de todos los helados. 
[Versos de pasión y no de aniversario]. Te dije hazme lo que quieras y me hiciste a mí sin adjetivos, me pusiste a mi sentado y yo perdí el sentido.


Y supongo que... Si te pido salir conmigo no es para tenerte controlado los sábados de fiesta. Supongo que es para caminar a tu lado, sin poseerte ni que me poseas. Sino para conseguir la libertad de un camino cercano, casi junto, entre dos. Si es que quieres. Que aun no me has contestado.

martes, 2 de diciembre de 2014

Hidding.

Fechas, números, canciones, reinterpretaciones y miradas. Nuevas formas de ver lo mismo, reconstrucciones de un mundo, tu forma de interpretar y la mía intentando entenderte.

Las cosas. Siguen.

Las fechas, cambian. Y los sentimientos. Y las culpas y las necesidades y las satisfacciones. Tu mirada y la mía. Tus expectativas y las mías.

Todo cambia. Y nunca acabará de ser el sinsentido, las ganas de entender, comprender e intentar ahondar. En ti o en él o en el siguiente. En todos. En más gente, en más personas. Sin perder la identidad personal, sin dejar de lado mi muchedad por miedo a perder.

Me da miedo. Me siento aterrada. A veces me invade la melancolía y otras me veo soñando sin preocupaciones un futuro estúpido en mi mente racionalista. Esto es así y lo será siempre.

Y quizá hoy redefina un poco más todo y entienda en parte para qué necesito esto. Qué es lo que hecho en falta en la conversación contigo y que querría que no se fuera nunca.

Puedo seguir sacando punta a este lapicero pero desde luego que como hoy, no habrá ningún otro día para disftutar. Si sigo pensando en atrás o en adelante, no podré disfrutar de lo que tengo ahora, aquí. En mi mundo. En mi casa. En mi mente.

Y así. Todo gira. Todo sigue. Todo está. Nada.

No poder articular muchas palabras por miedo a pronunciarlas. O no atreverme a mirar más adentro por miedo a descubrir que más miga no hay del asunto. Y entre tantas, las redes del miedo tejen su preparativo para la escena final. Pero yo ya creo saber de qué va todo esto y por lo menos hoy me siento más capaz de decir que no. Que no es justo. Que no es lo que quiero.

Ya sufrí por anticiparme demasiado. No es el momento ni el lugar. Y el sentimiento ya se verá.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Diciembre.

Búscame en lo profundo, en las vísceras, en ese hueco que nadie quiere mirar, en esa parte de la que todos huyen. Experta en mirar en lo negro, en no tener miedo, en ver lo tétrico de los demás y en enamorarme de esa parte. De la turbia. La que da miedo y la que es incontrolable.

No me toques, soy una estrella inestable, agobiada por un mundo demasiado entero. Con demasiadas variables que a veces explosionan en mi cabeza y me hacen querer huir. Me hacen querer entender más y más y no saber cuándo acabaremos. Cuándo acabaremos de entender, de comprender, de pensar, de modificar, de cambiar.

Mundo inestable. Quiero tus manos, dámelas porque a veces me agobia todo esto. Quiero un resquicio de seguridad. Unas palabras, o unos gestos (hoy me conforma fácil) que me den una seguridad. Que me hagan creer que esto puede ser bonito. Que m hagan creer que no estoy en un mundo de fantasías, de mis únicas fantasías, de nadie más. Que me haga creer que eres un ser, que eres, y que quieres ser a mi lado.

Y dame una sonrisa. Que me haga olvidarme de mis preocupaciones. Pero... que no salga huyendo al entender que tengo más de turbio que de encantadora. Porque soy más negra que blanca, por mucho que parezca lo contrario.


Todo lo que llevas puesto dejalo en el comedor y quedate solo con el resto, que queda en tu corazón...

Tienes algo que decirle, no sabes como hacerlo para empezar a hablar. Traga el espacio del silencio que queda entre tu boca y los demas.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Into the unknown.

Tengo miedo. Estoy acojonada. Me inspiras tantas sensaciones que a veces me veo arrullada entre pensamientos y mentiras, entre dudas y verdades. Y me doy cuenta de que no estoy curada ni de espanto ni de mi mente. Que sigo entre las mismas dudas de siempre, las mismas luchas contra mí misma. Que quiero ser. Contigo. Que me da miedo. Que no, que sí, que puedo pensar en mil y una alternativas a tu sonrisa, pero hoy no las quiero. Pueden ser sugerentes como un guiño en un contexto formal, pero carentes de sentido. No como tú.

Y no. No estoy preparada. O no me siento así hoy. Y me da miedo acorazarme en exceso por miedo a herir(me) o te. Té, cerveza o café. Lo que sea pero con tus bromas.

¿Es que nunca te pones serio?

No quiero eso. No lo quiero y tú aquí sigues. Y no sé cómo va a seguir y solo quiero dejar de pensar en el final porque ya me salté demasiados principios solo por no encontrarme con mis inseguridades. Porque no puede ser que la racionalidad gane ahora. Porque no le toca. Ni a sus heridas, ni a sus melancolías a las que les encanta aparecer en el peor de los momentos. En los domingos a última hora cuando tú aun te esfuerzas por tener detalles conmigo.

Mi cabeza puede ir a mil sitios, a mil preguntas, a mil historias que nunca comprendí. Mil actitudes que intento controlar... Pero si algo he sentido esque contigo soy. Sin más.

Y sí. Estoy acojonada. Pero tengo una cosa clara. Y es que estoy acojonada por ti pero (y) contigo además. Atento a las consecuencias.



domingo, 9 de noviembre de 2014

Lo bueno si breve...

Lo bueno si breve no. Ya vale. Porque si me fueron hasta cortas las primeras 8 horas que pasamos intentando conocernos, intentando que las expectativas se materializaran en una mirada ajena... Estos minutos me parecen ínfimos.

Porque quiero pasar muchas horas muertas o demasiados días vivos entre tus risas y sonrisas, manías y detalles, recuerdos y anécdotas. Porque echo de menos emborracharme una tarde cualquiera entre tus historias de borracho empedernido, entre tus sonrisas y mirada curiosa, entre ti. Revueltos en las emociones.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Intuición.

Y de nuevo me veo yendo a contracorriente para darme de bruces con una realidad que no esperaba hallar. Y me vuelvo a repetir que tengo que seguir mis intuiciones. Y de pronto me topo con tu mirada y entiendo que sé más de lo que finjo ser. Y así.

Y así pasan los días.

Y así pasan las noches y tu mirada es mas conocida, mas entendible y descifrable. Y me gustaría tenerla aquí conmigo más de lo legalmente establecido por el destino. Y me veo luchando con los monstruos de la melancolía que me acechan y me hacen creer que para qué ser feliz si es mejor alimentarse del sufrimiento de los días sin ti. Pero no, hoy no estoy dispuesta a dejar que ellos ganen porque han sido demasiadas lágrimas las invertidas en despedidas que no terminaron. Porque he aprendido que para ser feliz vale mas un minuto con tu sonrisa que ciento recordánola (o tratando de manipular tu risa). Prefiero una carcajada tonta ante una broma absurda.

Y aun así, aunque todo pinta bien y tú te empeñas en pensar que tengo algo de encantadora... Otros monstruos me acechan y no pensaba que estarían allí, colocados en ese sitio. Y no me gusta que me miren ni me juzguen solo porque no son de aquí, no pertenecen a este momento ni a este lugar. Y me doy cuenta de que tu pensamiento es otro y que, poco a poco, nos iremos moldeando. Pero no puedo dejar que los moldes de otras miradas me acosen en nuestro rincón, porque no es justo ni para ti ni para mí. Pero desde luego que las experiencias marcan y lo mío parece ser que se cocinó a fuego lento...

Pero hoy quiero romper la barrera del sonido entre tus manos y encontrarme con tu calidez. Y quiero dejar de ver el futuro negro e intentar idealizar un poco tus emociones. Porque así pinta mejor. Y que la realidad no sea o si es, que lo sea tarde. Y que el miedo siempre estará allí pero que yo te busco a ti. Y así, así, no darte miedo aunque igual lo estoy haciendo. Y así, así... Intentar capturar momentos a tu lado, con una cámara o con tu memoria (que a veces son lo mismo).

Y quién criticó la introspección es porque no trasnochó muchas noches...

domingo, 12 de octubre de 2014

Tranquilo.



Me observas silencioso y sonríes. En la inmensidad de la noche encuentras un hueco entre mis brazos y me hace sentir bien. Puedo bailar y hacer el estúpido, ser yo y bromear con cosas por las que la gente de escandalizaría pero tú, loco también, te ríes. Conmigo. Mientras no sabes cómo ha acabado pasando esto, mientras disfrutas de mis intentos de movimiento de cadera sabiendo que no va a ser mi profesión la de bailarina, pero disfrutando de ello. Encontrando paz entre mis piernas y sin pedirme más que un poco de cariño. Y yo, haciendo el tonto me siento atontada por ti y por el alcohol y disfruto, disfruto y encuentro una calma sostenida. Y me siento bien. Y respiro. Y noto tu olor entre mis pulmones.

Y así pasan las noches, y mis días empiezan a ser un poco más confusos, un poco más necesitados de tiempo a tu lado, de sonrisas, de bromas, de abrazos.

Y así, me acabo odiando a mí misma por acabar siendo eso que tantas veces he criticado. Pero, en fin, es lo que hay. Las contradicciones son una constante en mi vida, no podría pedir más. 

lunes, 6 de octubre de 2014

Veneno tú.

Hoy quiero que no haya sutilezas, que tu mirada no finja y que me digas lo cachondo que estás. Por mí. Por tenerme entre tus piernas, por no saber muy bien por qué, por no poder resistir más.

Hoy sin esfuerzo paro, finjo no padecer y recuerdo esos días... Esos días en los que todo era sencillo, inocente y cuidadoso, en los que cada detalle se intentaba cuidar y en los que no había rencores porque entonces el corazón no tenía fisuras, o... bueno, por lo menos se atrevía a arriesgarse dándolo todo, sin miedo al qué ni al quién, sin miedo a que la otra persona pudiera rasgarlo en pedazos.

Sin esfuerzo siento cierta melancolía por aquellos días en los que eso era lo más importante, en los que tu mirada se colaba entre horas muertas y en los que escapar hacia tu casa era la mejor forma de huir de mis monotonías.

Sin esfuerzo, siento cómo ha cambiado. Cómo esto es más de otro modo, sin llegar a ser un cúmulo de frialdades y banalidades, dejando un poco a la improvisación y al encanto. No es que no me gusten las tonterías ni las promesas a largo plazo, pero ahora sé que no son verdad y prefiero que hoy no me las cuentes. Hoy prefiero que me vengas a buscar, que me regales una canción o que me estampes contra la pared pidiéndome confianza, confianza entre tus brazos, confianza entre tus labios.

Hoy prefiero que no me hagan falsas promesas que se acabarán convirtiendo en sueños rotos. Hoy prefiero que no me pidan esfuerzos altruistas porque no soy así, porque nunca estaré preparada para ello, porque no es el momento. Hoy espero que me demuestren, que me den confianza a base de encuentros, de fotografías, de miradas. No de palabras, que todos los leones sabemos que el cierzo se las lleva con facilidad.

Hoy busco un plan alternativo, una mirada furtiva, una sonrisa cómplice, sinceridad y no intentos evasivos por la tangente de prometer el oro y el moro. La vida no consiste en esto y lo sabemos.

Porque... Más vale follarte que un te quiero a largo plazo.

domingo, 5 de octubre de 2014

Ginebra y ron.

Intentos de secuestro, bailes indefinidos, risas cómplices, bromas sin sentido y poca consciencia. Petición de confianza, botes de alegría y poco mas. Poco mas que noches locas y tardes bonicas con la sonrisa bonica de un cucón. Y acabar la jornada confusa, sintiendo demasiado, riendo mucho también y esperando que algún día sea verdad y me secuestren.


martes, 23 de septiembre de 2014

Veneno yo.

Hoy querria sacar el felino qu me egustaría tener dentro y escupirte a la cara todas mis verdades, mis inseguridades, todas aquellas cosas que me hacen turbia, porque lo puedo ser y mucho.

Me gustaría enseñarte ese lado que da miedo, es peligroso y pincha. Me gustaría que supieras que estoy loca, que en ocasiones me afilo las uñas contra mi misma y que me gusta más herirme que herir. Que me encanta pasar horas muertas pensando en cómo cambiar mi mundo, cómo no encontrar solución a todos los obsesivos problemas que acabo creando, que no paro de inventar excusas, pensamientos, dudas... Que en días así solo encuentro alivio en música estridente, muy Muse, muy yo. Que me encanta sacar el lado puntiagudo de las situaciones y asestarme un golpe bajo en días soleados. Que los días de lluvia me ponen dolor de cabeza pero también me tranquilizan y me hacen sostener una paz interna que nadie entiende. Que las tormentas, cuanto más fuertes, mejor porque hacen que no me oiga, o no entienda al mundo.

Pero... Quizá... Lo que más me gustaría conseguir sería volverte loco. Que no supieras cómo pero de repente te hallaras atado de pies y manos por mis incongruencias, mis ataques, mis movimientos. Me encantaría ser una clase de "femme fatal" en versión 2.0 que supiera llegar a tu alma, rozarte y dejarte huella. Me gustaría ser una chica que enturbia tus mañanas, que te hace volverte loco y querer morir por mí. Me gustaría ser lo que no soy.

Porque... Soy turbia pero solo conmigo misma. Porque sé que no puedo (ni quiero) enloquecer a nadie. Porque no busco enamorar a nadie a base de tristezas, melancolías ni desesperaciones. Porque no acaba bien. Porque es injusto. Porque ya lo hice y la carga que acarreé fue peor que todo lo que obtuve. Porque hoy no es el día. Porque hoy llueve y hay tormenta, porque hoy estoy feliz, porque hoy la melancolía no me pesa, no me enturbia.

Porque puede sonar todo muy bonito, pero en el fondo me doy miedo.


Una bola de niebla contraataca...
¡Este día y en este lugar!

lunes, 22 de septiembre de 2014

Ataque de sincerismo.

Y ahora sí. Empezar a darme cuenta de que no soy experta en nada, que no estoy acostumbrada a las despedidas ni a las batallas en tu cama, que no estoy acostumbrada a hablarte y esperar una sonrisa, un piropo o una mirada cómplice, que no me creo que me leas ni estoy acostumbrada a que quieras saber sobre mis inquietudes. No. No soy experta en ti, ni en mi contigo, ni en mí sin ti. No lo soy. Y, por ello, estoy acojonada.

Tambalearme en suelo inestable me da miedo, me hace preguntarme si mi coraza es porque tiene que ser o por miedo a ser mas. Y así pasarán las monotonías y refrescare otra vez la sensación de coger el viernes con ganas porque no era algo olvidado sino rutinario, pero esta vez con otras metas.


Y quizá hoy lo mejor sea quitarse la melancolía, olvidarme de mis preguntas, y disfrutar, lo poco que sea, lo mucho que sienta.

domingo, 14 de septiembre de 2014

Coming back!

Llenar la maleta, ¿como siempre? ¿Con rutinario automatismo y poca conciencia sobre lo necesario para este último y nuevo curso...? No. Nunca ha sido así ni lo será.

Cada año que empiezo es totalmente distinto al anterior, las sensaciones, los deseos, las interpretaciones, las metas... Totalmente diferentes... Y eso me hace ser feliz, entender que lo que estoy haciendo aquí es vivir una vida que no podría haber obtenido de otra maera y que me hace querer seguir, querer saber qué me depara la senda al final de la siguiente curva. Que aunque vaya rápido ya no me mareo y ya no hay miedos o incertidumbres exageradamente abundantes, que me aparten de la vida o de lo que verdaderamente importa.

Ahora hay mil cosas en mi cabeza...
La carrera, las nuevas sonrisas, la convivencia, las fiestas, los trabajos, las cervezas, las nuevas ideas, los objetivos sin defini.. Mi vida. Right now.
Y lo único que tengo claro es que quiero seguir peleando, luchando... Por todo. Por mí y por mis deseos. Y los de aquellos que realmente me importan.

Que siempre habrá dudas, preguntas, morriña... Que siempre querré tener el poder de la bilocación pero por ahora no he desbloqueado ese logro vital.

Ahora no hay mucho más. Ganas. Muchas ganas. Pero también cierto dolor de cabeza (Aunque igual es de la resaca que me ha dejado este mar en el que se ha acabado convirtiendo mi verano).


martes, 9 de septiembre de 2014

Un día de estos.

Ven, vamos a bailar. Hoy no importa nadie ni nada, el tiempo es ridículo pero tus movimientos no. Sabes cómo moverte, cómo disfrutar y, muy a tu pesar, cómo hacer que otros se derritan por ti.

Ven aquí, búscame, vamos a reírnos un rato, vamos a buscar nuevos rincones en esta encantadora ciudad y vamos a ensuciarlos con nuestros cotilleos, con alcohol o con lo que haga falta expulsar en esta noche.

Hey. Que si hoy no hay ganas de nada más, pues nos vemos un monólogo de quien sea que nos distraiga de la tormenta que cae allí fuera, repiqueteando sobre un techo que es demasiado ruidoso. Que si hoy no hay ganas de nada, por lo menos Marwan te acompañará.

Que a veces lo difícil no es lo importante. A veces, buscar lo sencillo en las pequeñas cosas, en los pequeños momentos es lo importante. A veces buscar grandes explicaciones o alternativas no es la solución. Igual que no será la solución un conjunto de explicaciones racionales. Sé tú, siente y vive. Y si sufres ya caerás, esta vez no me reiré de ti pensando que finges un esguince. Esta vez iré corriendo si hace falta. Pero sufre. Porque del sufrimiento se aprenden las mayores lecciones. Pero también, lo más bonito, es bailar mientras tanto. Bailar en la cuerda floja o bajo la lluvia. Pero disfrutar. O bailar. Que muchas veces es lo mismo.


sábado, 30 de agosto de 2014

Repeat.

Fue fácil acostumbrarse a los cruces de miradas, a las pocas palabras, a las búsquedas insaciables, a los deseos entre manos ajenas y desconocidas. Fue fácil acostumbrarse a pesar de que yo intentara caminar en la dirección opuesta y ahora soy consciente de lo difícil que se me está haciendo lo contrario.

Quizá no tanto por mí, sino por mi extrañeza. Mi extrañeza al ver que al día siguiente sigues mostrando interés en mí, que te siguen interesando mis tonterías y hasta mis conocimientos. Mi extrañeza al ver que me preguntas y me cuestionas, me lees y me escuchas, me bailas y me abrazas...

Supongo que ser y tratarnos como objetos era lo más fácil del juego. Que por mucho que me negara y que considerara que era algo muy complicado, en realidad es jugar fácil, jugar sencillo.

Supongo que lo más difícil de todo es no enredarse entre sentimientos, entre faldas y pelos alocados, entre sensaciones intensas que enganchan, que hacen querer más. Supongo que eso es lo verdaderamente difícil.

La pregunta es... ¿Estamos dispuestos a complicarnos o queremos ser unos simples cobardes que tienen miedo de caer en las emociones?

viernes, 29 de agosto de 2014

Overjoyed.

Supongo que tu mirada nunca se coló entre mis dedos, no en esos momentos, no entonces. Mientras yo miraba las páginas de cualquier libro con el que entretener mis pensamientos uno de esos días fríos, invernales, sin interés alguno por nada más que la distracción; tú estabas soñando con otras manos o quizá con otras palabras, otros conceptos, muy lejanos a mí.

Mientras yo intentaba distraerme con el olor de las páginas de cualquier libro sucio, que me dijera la verdad entre versos rotos igual que sus abrazos, que me hiciera darme cuenta de la realidad de mi mirada y de mi búsqueda insaciable; tú estabas contemplando tu verdad universal, con una mirada de niño curioso, que no teme a la verdad ni a los conocimientos.

Entonces, un día me perdí por la sección de ciencia, intentando buscar un poco de racionalidad en mi pequeño mundo de factores múltiples, de causas insaciables, de ilustraciones distractoras, de canciones abstractas, de cansancio. Intentando poner los pies en la tierra porque estaba ya cansada de fantasías entonadas en bases acústicas pobres y drogadictas.

Supongo que fue entonces cuando mi mano se rozó con la tuya, sin esperarlo. Igual que tampoco esperaba que te gustara el olor a nuevo de los libros que aun están por estrenar... Y ensuciar.



Oh I feel overjoyed, when you listen to my words...
I seet them sinking in. 
Oh I see them crawling underneath your skin!

miércoles, 20 de agosto de 2014

Tú no.

Puede que sean mis últimas palabras sobre ti, o quizá solo sea un borrador entre mis neblinas mentales.

Empiezo a pensar que fuiste fantasía, que no eras real. Porque creo que es mejor pensar eso a aceptar que realmente has sido alguien en mi vida. Porque pensaba que serías de otra forma, o que, por lo menos, a ti también el tiempo te cambiaría la forma de afrontar las cosas.

No sé por qué me sorprendí ni por qué intenté pensar que serías otra persona. No sé por qué pensé que saber qué era de tu vida seria algo normal. Sé que estarás buscando estas palabras entre mis letras y que, quizá, quisieras encontrar cierto alivio o pena por mí. No va a ser así, porque no. Porque no vas a encontrarme. Has huido muy bien de mí y me parece estupendo. Estúpido poeta de la tempestad que se creía que podría tratar como quisiera a su corazón, sin pudor alguno y con pretensiones estúpidamente banales. Estúpido y poco más.

Te he tratado con excesiva indiferencia y compasión, pero hoy me niego a seguir así.

Que te vaya bonito, supongo.


Aun así, seguiré teniendo esperanza en la vida y en los cambios. En que algún día seas capaz de disfrutar de las penas, de aprender de ellas y de continuar adelante. Que la vida es muy puta, lo sabemos todos; que bailar con ella y darle la razón de vez en cuando, no es fácil; que encontrar alivio en manos ajenas, es lo mejor que se puede hacer a corto plazo y el peor de los castigos a largo plazo; que convivir con la soledad y la pena, no es de agrado; que todo esto es lo que se necesita para aprender. Aprender y mejorar, siempre. 

No soy una expertísima en todas estas cosas, ni voy a decir que tengo la verdad universal. Pero hoy, por lo menos, puedo saber qué errores volvería a repetir, solo porque han sido lecciones vitales para mí. Solo porque de esa manera es como se aprende. 

Right thoughts, right words... Right actions?

Sucia, sin dudas, llena de veneno o de alcohol, que viene siendo lo mismo. Con la sinceridad en la punta de mi lengua y mordiéndome el dedo para no escribirte esta noche. Porque lo que podría decirte no te sentaria bien, te podría hacer dar vueltas y, quien sabe, incluso marearte y querer huir en la dirección opuesta a mis cosquillas. No sería justo, porque no hay que correr. Porque, si una cosa he aprendido, es que lo bueno si lento dos veces breve.

Que es una incongruencia y no busco que la entiendas, no por ahora, no nunca. Que no entender lo que siento y no sentir lo que podría llegar a entender es demasiado fácil para mí. Porque está siendo demasiado fácil esto o no, porque dudas habrá miles, porque mi cabeza sigue siendo un cúmulo de preguntas. Porque quiero tener todo el tiempo del mundo para que tú me des respuestas a algunas o a que, por lo menos, me intentes explicar por qué podríamos venir de otro planeta.

Porque no quiero hacer que estas noches se queden en estrellas fugaces que nunca llegaron a ver unos ojos deseosos de pedir risa y felicidad. Porque no quiero que esto se quede en polvo, cenizas o rastas. Porque miedo tenemos todos de una caída mortal desde la cornisa de un piso 23, pero que bailar mientras tanto es la gracia de la vida.

Porque no y sí, no lo sé y lo sé. Porque no hay nada seguro. Porque nunca lo entendería, porque solo podría sentirlo. Porque... Porque no hay explicación racional a nada en esta vida pero justificaciones muchas. Porque se me da demasiado bien adivinar tus pensamientos pero los míos propios son otro tema. Porque, a saber.

Que reír está siendo fácil entre tus manías y que, quién sabe, quizá algún día tú llegues a entender las mías. O, por lo menos, consigas no mirarme raro.

jueves, 31 de julio de 2014

Me 2oo.

Yo también. Yo otra vez. Yo, sin más.

La música es mi vida, no solo guía mis pasos sino también mis filosofías. Si Santi Balmes dice que hoy se sale, hoy se sale pero si me pide un poco de tristeza y melancolía, aquí estaré para dársela. O quizá sea al revés, que ha estado en el momento exacto y me ha ayudado a dar un paso. O quizá sea solo yo, que con la música hago la técnica de la silla vacía.

Ahora las cosas no son tan fáciles y ya no es el destino el que continúa mi camino. Ahora puedo analizar 30 factores a la vez aunque siga siendo incapaz de ayudar a una pobre chica asustada por su ogra suegra. En fin. Así soy yo. ¿Y así seguiré? Voy a cambiar mucho, y estoy deseosa de ver mi camino, mi mundo cambiado, mis percepciones que se transforman conforme mi mente va adquiriendo más y más conocimientos. Algunos inútiles, está claro. Otros necesarios y que se almacenarán como un relámpago en mí. Para siempre.

Hoy soy poco más que conocimientos y sed de vivencias.

Me gusta conocer a la gente. Odio a los cerrados y los que no hablan. Igual que a los incongruentes y, por eso, me odio a mí misma a veces. Y sé que esto desespera a más de una cabecita loca pero, en fin, todos tenemos defectos. Odio a los que miran la paja en el ojo ajeno y no ven el yunque en su cabeza. Porque sí, porque los que más critican son los que peor están por dentro. Y yo critico mucho y me autocritico aun más. Intento ser equilibrada pero la verdura no es mi clásico, suelo caer con demasiada frecuencia en la comida basura y más si entre tanto hay unas buenas cervezas y risas. Porque he aprendido que refugiarse de los demás no es bien. Porque la vida me ha enseñado que en quien te tienes que apoyar es en los demás mientras aprendes a ser tú sola, a ser tú y tus miedos. Porque he aprendido que unas bromas de personas que te quieren pueden solucionar más que una laarga conversación sobre el problema, el obsesivo tema, que puede ser cualquiera.

Porque no podría vivir sin la música, la cerveza, las risas y esas sonrisas especiales. Las que te miran de reojo porque no se atreven a advertirte de su malicia, de su deseo o de su interés.

Me encanta exagerar las cosas, hasta los pequeños detalles. Pero también pienso que así la vida tiene mucha más gracia, o por lo menos, intensifica las narraciones que en todo caso serían aburridas. Y me encanta anecdotizar a los demás con historias de otras personas, porque a veces son más divertidas que las mías.

Me encantan los piropos inesperados y sencillos, odio esas parrafadas largas que prometen la luna cuando lo único que buscan son estúpidas pretensiones bajo las faldas de cualquiera que pase por allí.

He descubierto que odio las noches confusas pero, a la vez, me encantan. Porque ya he dicho que soy incongruente. He descubierto que los hombres pueden ser hostilmente imbéciles pero que no son un género plano sino muy complejo y excesivamente extraño. Dudo que algún día los pueda entender pero tampoco he entendido nunca al género femenino, así que no entiendo por qué debería hacer lo propio con los otros.

He aprendido que bailar haciendo el estúpido es mucho más divertido que contorsionarte alrededor de cualquier pene y que también acaba siendo más gratificante, a pesar de que aun haya mucha gente equivocada. Que las risas son mejores si entre tanto hay confianza y que las miradas, a fin de cuentas, son solo eso.

He aprendido muchas cosas, pero aun me quedan tantos años que estoy deseosa por ver, oír y mejorar. Siempre mejorar. E interactuar más, que no estaría mal en mi psicológico futuro.

jueves, 24 de julio de 2014

La vulgaridad del pintalabios rojo.

Ese carmín... Ahora ya no lo reservamos para ocasiones especiales. Nos limitamos a usarlo para todo y para todos. Antes éramos personas selectivas que buscaban el mejor día para darle uso porque era una noche especial y sabíamos que estaría ESA persona y, nuestro único objetivo era llamar su atención y, quién sabe, quizá hablar con él.

Ahora no nos especializamos en nadie ni lo pretendemos y las cosas se han vuelto más aceleradas, apresuradas. Nos limitamos a cruzar miradas, no hablar por no herir y a correr el carmín entre otros labios (cualesquiera) con excesiva facilidad. Todo esto lo hacemos sin gran ánimo de lucro salvo el nuestro, nuestro placer y nuestra satisfacción personal. Y así hemos ganado en independencia pero, a la vez, en soledad.  No es algo peor que lo anterior, es solo distinto.

Es, en fin, el siglo XXI que ha abaratado tanto el carmín que ya ni apreciamos su valor. 

Pero, en tardes como estas en las que la melancolía acecha mis pensamientos, me hace sentir un montón de nada. Un montón de banalidades sociales, de rutinas que hay que llevar a cabo solo porque es lo normal, lo adecuado. En días como estos echo en falta lo especial, lo distinto; donde lo propio no sea ajeno sino único.




sábado, 19 de julio de 2014

Again and again.

De nuevo te dejas llevar por la vida felina y decides que los instintos están ahí para saciarlos y, lo haces, pero no. No como antes. Porque ahora te levantas y piensas: joder. Y entonces es cuando no entiendes por qué le das tantas vueltas a algo sobre lo que, sabes perfectamente, no hay que pensar. 

Y piensas que ser una drama queen se te da muy bien y que, bueno, no es tan malo ser impulsiva pero sí. Porque ahora lo ves todo pensando en las mil consecuencias y así es como, al final, lo que fue una tontería se convierte en la mayor cagada del mundo.

A ver cuándo se da cuenta la señorita de que estas cosas no se planifican sino que se sienten, no se buscan sino que se encuentran entre risas y pensamientos confusos, entre movimientos innombrables por el simple hecho de que el alcohol te ha dejado hecho mierda el Sistema Nervioso y las órdenes no son recibidas como deberían. 

A ver cuándo... Cuándo empieza a disfrutar sin consecuencias. 

Aunque sabe perfectamente por qué piensa tanto en las consecuencias, porque todo lo tiene y, porque hasta ahora, ninguna ha sido satisfactoria. En gran medida. 

jueves, 17 de julio de 2014

Desintoxicación.

Pisar fuerte, ojalá. Se hace duro pisaren suelo tan blando y las risas ahora son un poco más de lo mismo y el obsesivo tema sigue tal y como lo dejé hace un año. Ni siquiera los que me bailaban el agua se atreven a seguirme ya el rollo.

 Las redes sociales se tornan el medio a través del cual salir de la rutina y comprobar que no soy la única desesperada, pero no es consuelo ni es capaz de alimentar mi sed científica.

Toca volver a los prejuicios, los estereotipos y a ver más películas que me hagan distraerme, al menos, durante un tiempo de la vida y de las mentiras, que viene a ser lo mismo.

Busco un poco de esperanza pero no me creo ni a mí misma a altas horas de la madrugada haciendo estupideces que solo sirven para reír y par arrepentirse. Desintoxicación es lo que necesito desde hace tanto tiempo. Desintoxicación en muchos aspectos y más en el tuyo.

jueves, 3 de julio de 2014

Pena.

Me doy pena. Y aquí sigo, restringiendo mis fantasías, buscando no jugar con el azar y controlando mis pensamientos.

Me doy pena y contemplo mi vida. Claro que tiene cosas buenas pero mi corazón me da pena. Mucha.

Estoy parada, me aburro y me doy pena. Me gustaría jugar entre poetas, que me bailaran el agua unos cuantos estúpidos que se enamoran de las emociones. Pero resulta que me ha tocado tropezarme con los más imbéciles del mundo que no han sabido saberme. Que bueno, en verdad, no han querido.

Mi egocentrismo innatista está triste, se da pena, no lo entiende. Hoy solo entiende lo que quiere y ni siquiera se atreve a decirlo en voz alta, por si es tan estúpido que se cumple. Porque en verdad sabe que no. Que no es el momento y que no hay nadie que hoy le dedique ni una sola canción.

Es triste todo. Todo lo que tiene que ver con el corazón que late a contracorriente, a mi corriente, sin ningún otro latido cercano. No sirve de nada la fantasía porque me vacía a cada interconexión neuronal que quiere dar un siguiente paso en la irrealidad.

Prefiero refugiarme en la música, los libros que me lleven aun más a este jodido tema y en las series en las que tampoco funcionan las cosas. Aunque, lo que realmente me gustaría hacer sería vivir.


martes, 24 de junio de 2014

FIN en negro.

Ya no te recuerdo, pero sí. A veces, a ratos, te encuentro en mis sueños. Algunas veces eres aire, otras tierra, en ocasiones te incrustas en mi vida y en otras estás huyendo de mí. Me gusta luchar contra ti y contra tus pretensiones falsas. En horas de soñar despierta, de indagar en tu mente sin saber si quiera quién eres y qué querías de mí. Ya lo sé. Pero admitirlo me jode.

Con el tiempo, supongo, averiguo más verdades sobre ti y encuentro puntos. Respuestas. Mis respuestas que no tienen por qué ser la verdad pero que permiten acallarme el alma estas noches de bochorno, tormentas y lágrimas saldas como las olas sobre las que pretendías conseguir deseos robados a otras soñadoras de la vida. 

Con el tiempo, empiezo a averiguar mi verdad sobre ti. Esperaba que tu debilidad, la que a mí me hacia sentir fuerte sobre ti, fuera el punto débil sobre el que tu alma se quisiera elevar con la mía. Quisiera soñar y hacerme feliz. Eso esperaba de ti. Un arrastrado de mis pretensiones y yo, como buena femme fatal, pudiera marearte la perdiz sin ningún tipo de culpabilidad ni tristeza. Porque esperaba ser así contigo, que tú fueras así conmigo, y que todo fluyera como debía fluir. Porque tú eras débil, y yo muy lista y con las ideas claras. 

Así fue, ¿sí? No. 

Fue al contrario. Y resultó que tu corazón latía a contracorriente de mi sonrisa, que yo caí en la tuya y en tu risa, que me sentía a gusto por ser yo contigo y que tú me conquistaras con lo mejor para mí, la comida. Así fue como, yo me volví en la débil, la arrastrada y llegué a soportar cosas de ti que jamás habría soportado en nadie que me interesara el triple que tú. 

Así fue, ¿Cómo? Como yo no fui nada para ti y tú ocupaste demasiadas horas de mi vida y de mis temores, de mis necesidades y de mis inquietudes. Así fue como tú, de repente, eras demasiado para mí. 

Así fue... Como tú fuiste el fuerte y yo la débil. 

Podría pensar que te mentí y que en verdad tenía las cosas mucho más claras, pero no fue así. Dando tumbos acabé entre tus brazos, en manos de otro poeta que nos había vendido unas motos falsas, que no éramos nosotros o, por lo menos, no en ese tiempo ni en ese lugar. 

El rechazo acabo con mi escaso orgullo y me rebajé hasta tus ideas, tan niñas y tus vídeos, tan estúpidos. Llegué a aceptar estupideces de tu boca solo porque yo me divertía también y, bueno, acabé dejando de lado todos los valores por los que antes habría defendido mil y una historias indefendibles.

Entiendo todo lo que hice y, ahora, te agradezco que no me hicieras caso. Que me demostraras que las cosas no son así. Aunque, admito, que deseo volver a tropezar con más piedras. Porque la lección no la tengo tan bien aprendida y tampoco tengo tan claro que no hiciera lo correcto... Porque sigo estando en las nubes imagino. 

Es triste, pero es lo cierto. 


La locura a la que sigo atada, mis delirios y los de nadie más. No hay tratamiento, solo tiempo y dolor, aprendizaje y dudas, realismo en dosis elevadas. 

viernes, 20 de junio de 2014

Do you know?

Vacío sin liberación. Momentos de desesperación y preguntas.

Todas las conversaciones van a lo mismo pero no hay nadie que venga a mi cama. Esta noche estival mis brazos están fríos y los momentos se tornan ridículos. Como hace un año.

Todo son momentos anecdóticos para contar y para reír, pero no para sentir. Y esto me está sentando mal.

Y parar... Parar no se me antoja posible. Porque no quiero o porque no puedo. Porque necesito seguir creyendo.

Que en estos días el rock de poetas de la tempestad está siendo el mejor definidor de mis metas y mis promesas. De mis búsquedas insaciables. De mis confirmaciones a altas horas de la vida, de la mentira, de la búsqueda insaciable de otros en mí. De otros sobre mí, sin intención de indagar poco más abajo de mis ropas.

Y así sigue la vida. Y esto me aburre.

miércoles, 18 de junio de 2014

Hey ho.

Mirando pantallazos, sonrisas ajenas y canciones abruptas. Así estamos. En lugares equidistantes de ese lugar. De ese paraíso artificial que querríamos construir.

En la nada. Suspendidos entre susurros y promesas a otras personas, otros personajes que no dejarán en nosotros más que anécdotas estúpidas que narrar en noches de luces, música y alcohol a nuestras compañeras de piso que se saben al dedillo todas las estúpideces. Que ya se saben de memoria nuestro vacío. Que nos miran con pena sabiendo qué es lo que nos falta.

Y tú escucharás tus ñoñeces poéticas a golpes de guitarra. Porque es la forma de entenderte y de soñar con otras. Con otras montañas, otras llanuras y plenitudes. Porque así ha sido siempre.

Y yo escucharé mierda. Solo mierda. Que no me recuerde a nadie, solo a mi estado. Porque es mi mejor forma de convivir con mis males y con mis fantasías. Porque nadie más lo entendería. Porque solo querría que una persona lo entendiera. Pero no está. No duele, es solo ausencia y soledad. Grito y cristal. Pared sin espada.

Y así pasamos las noches. Cada uno a sus inquietudes. A sus amistades, cervezas, risas (vacías de aire) y preguntas. Muchas. Esperando que alguien nos quiera responder pero sabiendo que las filosofías no son parte de nadie, salvo de gente como nosotros. Extraños. Callados. Alternativos. Apartados pero con los oídos bien puestos en los cotilleos ya que, a fin de cuentas, somos unos marujones empedernidos.

Podría estar describiéndo(te). Pero sé perfectamen(te) que este juego ya no es de dos. Si no de mí. Y de la música. Mi compañera de viaje más fiel y capaz de entender(me).

El tema no son otros, sino, por fin, yo. Por fin y por principio, como ha sido siempre. Como no podría cambiar. Como nunca va a haber nadie.

Porque el nihilismo me está abrazando. Y me está pidiendo más...

Pero, como buena soñadora de palabras que soy, solo estoy esperando que esto sea uno de mis miles rituales. Y que esto no esté escrito con sangre, ni con fuego, sino con otras pretensiones (¿no?) establecidas. 

domingo, 15 de junio de 2014

Reflexiones.

"Cágala. Por favor, hazlo y que sea conmigo. Sé débil, háblame y pregúntame. Búscame y trata de arrancarme una sonrisa. Trata de buscar mis cosquillas y tus puntos débiles sobre mi frágil figura. Pero sobretodo, sé tú y cágala conmigo, sin ningún otro motivo, solo por ver qué ocurre, solo por encontrar el plano estúpido. Solo por ser los dos y ninguno..."

Reflexiones a altas horas del alba y de la sinceridad. Tan inútiles, tan mías, tan indignas.

domingo, 11 de mayo de 2014

Fucking bitch.

Puta mente. De nuevo me hace evadirme en forma de fantasías que no van a servir de nada, que no van a llegar a nada y que solo me valen para perder horas de sueño.

De nuevo, mi mente se aburre tanto de tantos trabajos y melancolías que decide salirse por la tangente a través de la curva de tu sonrisa. Tu jodida sonrisa...

Y de nuevo, estoy yo aquí alimentándome de fantasías, de sueños estúpidos e inalcanzables. De tu vida en mis entrañas, de tu risa entre mis sábanas, de tus esperanzas puestas en mis logros, de tus manos sobre mi cintura...

De nuevo, sin tener ninguna razón argumental para este vídeo tan sucio y triste, me encuentro pensando en si aun estarías dispuesto a arrastrarte a mí y a pedirme perdón por todo lo que la cagaste. De nuevo, mi película mental me hace dejar el orgullo de lado y acabar entre tus brazos, ínfimos y delgaduchos, como me gustan, como tú eres, como nada más.

Me cago en todo. Metafóricamente ensucio mis sábanas con tu recuerdo. No hay racionalidad, no hay justificación, solo mis idas y venidas, mis pérdidas de tiempo, mis desesperaciones.

Creo y ahora lo sé, que hasta que no ate tu historia en una zanja o la introduzca dentro de mis pretensiones, no voy a descansar en paz o no voy a poder abrir mis miras.

Y lo que más me jode es la importancia que tienes entre mis horas de hastío y desesperación. Y lo que más me jode es que tú ya ni recuerdas mi pelo, ni mi risa, ni mis vacilaciones. Nada.

Eso es lo que más me jode. Pero, como buena extraña de este mundo, también es lo que más me motiva a seguir aquí, buscándote en el vacío de mi habitación. Esperando que un día entres por la puerta con tu sonrisa, tu jodida sonrisa...


Que no me da la gana pasar media vida buscando esa frase que tal vez no exista. 

jueves, 8 de mayo de 2014

Come. Came. Come.

Ven. Cómeme. Quiero decir, aliméntame.

Ven y hazme sentir que no puedo dejar de perder el control. Que hoy me da todo igual. Que esto no está ocurriendo. Que todos mis agobios no son reales. Lléname de tu rabia. Déjame tirada en el suelo sin sueños. Sin deseos. Solo con un poco de satisfacción.

Quiero un poeta de bragueta. Un condenado de la vida. Un sufridor que me perturbe a besos. A pretensiones. A sonrisas. Un poeta de la tempestad que me cante una gris. Sin color y sin vida. Pero con poesía. Mucha. Y beberme esa poesía.

No puedo pedir más esta noche. Ni quiero. Porque estoy hasta las tetas de sueños rosas y sábanas blancas. Porque quiero ensuciar mi corazón y llenarlo de veneno. Porque hoy me quiero intoxicar. Solo por sedar mi mente de tantas inercias agobiantes. De tantas responsabilidades.

Porque lo que viene ahora no sé cómo afrontarlo. Porque creo que no puedo. Y no sé cómo voy a llegar.

Esta noche solo quiero olvidarme del mundo. De los demás. De mí. De él. De ellas. De todo.



Tengo un gato en las entrañas, 
un tembleque en las pestañas
y muy poco tiempo.

domingo, 27 de abril de 2014

Pequeños.Placeres.Vitales.

Ese momento justo antes de abrir el ojillo, antes de que la luz de la mañana bañe tu cara y te recoja todos los sueños y se los lleve para que tú puedas batallar contra todas las exigencias sociales que te van a aullar esa mañana.

Ese instante de relajación cuando sabes que aun te queda una hora de viaje y una hora de música cargada de mensajes para ti, de ideas sobrevaloradas, de fantasías. Esa hora de viaje que te permite seguir volando con la mente y con tus tonterías. Esas que tan estúpidas son y que tanto tiempo te quitan. Pero sin las que no podrías vivir.

Ese lugar del mundo en el que puedes gritar y mirar hacia el infinito sin perder de vista el horizonte, sin saber dónde acaba, donde empieza... Muchos pensarán en la playa pero yo no puedo evitar recordar tooodas las vistas de los Pirineos. Finas líneas de montañas rellenas de verde y de vida, de oxígeno y de luz. Mucha luz. De olor a nieve.

Ese momento perfecto del atardecer en el que observas 30 tonalidades de rojo. Te jode que la cámara no los capte y que tú no tengas memoria fotográfica para poder quedarte con esa vista. Pero siempre puedes volver al día siguiente y reconocer aun más colores y formas.

Ese momento de la noche en el que el puntillo está subiendo y en el que empieza a sonar tu canción preferida o, por lo menos, una que sabes bailar. Ese momento en el que te da igual quién haya a tu alrededor y cuándo solo te dejas guiar por ti misma y por el alcohol que corre por tus venas.

Ese momento en el que te reencuentras con una amiga que hacía meses que no veías (sí, va por todas vosotras, putillas Erasmus que os habéis ido). Ese abrazo esperado y esa sonrisa, la suya, la de alguien que realmente estaba esperando verte.

Esa mirada antes de un beso primerizo, en los que arriesgas todo porque no sabes a qué llevará en unas horas y esa incertidumbre añadida...

Ese momento justo antes de un orgasmo, cuando sientes todo y nada a la vez. Cuando explotas y buscas un punto de sujeción a la realidad.

Ese olor que se te mete en tu nariz cuando entras a una tienda de jamones y por el que estás tan condicionada que acabas baboseando cual perro pavloviano.

Esa sonrisa. La de una persona especial. Me da igual que la de tu abuela, pareja, perro o la tuya propia. Esa sonrisa. Que te llena y te hace creer en la felicidad, aunque sea solo por un instante.

Esa mano. La de quien quieras otra vez. Que te agarra y te pide que te quedes a combatir sus monstruos porque él solo no puede. Que te pide un poco de atención, que le mires y le sonrías, con tu sonrisa y le des esa seguridad que todos necesitamos alguna vez.

Repito.
Pequeños.Placeres.Vitales.

Que, por muy agobiante y jodida que sea esta vida nadie nos quite esto. Que es mi motor, mi forma de subsistencia. Que es mi oxigenación y mi sangre. Y respirar tan fuerte que se rompa el aire...

domingo, 20 de abril de 2014

Fantasma.

Entre las sombras tejo sueños, deseos inalcanzables que nadie me querrá conceder. Son historias de gigantes en un mundo de pequeños chupasangres. Y sé que no será así. Pero aquí sigo.

Mientras, creo que el odio que nos unía sigue ahí, como una forma de seguir conectada a ti de alguna manera. Y a la vez siento una rabia horrible por ver que no es así. Que esto no está siendo así o que mi mente quiere decirme que no. Estoy enferma. Busco en mis propios delirios realidades ajenas cuando no tengo ni idea de qué está pasando en este momento por tu cama o por tu mente.

Pero, como en todo, sigue ese resquicio en beneficio de la duda.

Lo cierto es que siento rabia de estar así. Estar así ahora. Pero imagino que son estos días, que me ponen triste. Estas horas muertas entre letras vivas, que no paran de juntarse y separarse.

Supongo que es mi mente intentando distraerme de lo demás. Del mundo en general. Supongo que es una forma de evasión.

Prefiero seguir en las sombras y que nadie me distraiga de mi caos mental. Es mi forma de vida y ya me estoy adaptando a ello.

O es solo que estoy desperdiciando mis putas horas de juventud empolillándome en un sofá en el que no hay más habitantes que un montón de música mierdera y comida, mucha comida. Perder así mis tiempos de juventud me está quitando la vida. Me niego a seguir así. He conocido grupos de amebas más movidas.

sábado, 19 de abril de 2014

Trastorno del pensamiento en su contenido, forma y materia.

Me encuentras en uno de tus sueños, esos que te mantienen en vigilia toda la noche, como un perro guardián de sus miedos. Lo sé. Me encuentras y me escupes en la cara todo lo que te hice esas noches, todo lo que provoqué en ti y me devuelves tu rabia en peleas en las que, por fin, te dejo ganar. Porque tú siempre fingías ser superior a mí para negarte a ti mismo que estabas bajo el poder de mi sonrisa y mis tacones. No era una gran altura a la que te llevé, no podía hacer más, pero aun así tu caída fue peor que la mía.

O no.

Te encuentras en uno de mis sueños, esos que me mantienen en vigilia durante todo el día, solo por no caer muerta en estas horas de estupidez y gentío. Caigo delante de ti y ahora sí soy débil. Ahora mis ojos son solo un reflejo de todo el cansancio. Te quiero gritar todo lo que he vivido sin ti y todo lo feliz que soy pero soy perfectamente consciente de que mi lóbulo frontal funciona excesivamente bien. Soy consciente de que lo único que podría hacer ahora contigo sería mostrarme como realmente soy, sin la coraza y llorar. Desconsoladamente. No por ti pero contigo.

Fases distintas. Totalmente distintas. Rehacer todo, todo lo que destrozamos entre gritos vacíos de sonido, entre sonrisas fingidas en manos de otros poetas y entre bailes, muchos, en la cuerda floja.

Pero solos.

Sin nadie que nos sostenga durante los días soleados que nos ponen tristes, sin nadie que nos sorprenda bailando bajo la lluvia y la tormenta, que nos ponía muy tiernos.

Éramos tan poca cosa que ahora somos un poco más pero en diferido. Ahora somos recuerdos y técnicas de seducción con otras mentes. Somos polvo y estrellas, sueño y miedos, búsquedas y paradas de estación.

Nunca nadie conoció tanto mi mente. NUNCA. NADIE. Y ahora, el vacío.

Y ahora, yo.

Y ahora, obsesión y presión social. Y búsqueda insaciable, y hambre, mucha sed y ganas, deseos. Pero no contigo.

Todo se encuentra en una extraña calma sostenida en manos de mí misma. Intentos de reencuentros con mis miedos y peleas frecuentes con la almohada por unos pocos besos, ajenos, a mi mirada perdida y mi mente cuadriculada.

Que sufrimos los dos. Que el odio sé que se ha apoderado de ti como mecanismo de defensa. Que la indiferencia es mi mejor arma. Pero que hoy, solo hoy, estoy echando de más tus sabidurías de niño de 13 años sufrido y consentido en un mundo inestable de caprichos banales y programas basura.

Sigo echando de más y no de menos. Lo cual está... bien y no mal. Supongo que es lo correcto. Igual de correcto que mentir, que se lleva mucho últimamente. Y engañar y ser rabiosamente estúpidos y no decir lo que sentimos.

Supongo.

Y ahora me acuerdo de todo, de aquella máquina de fotos, disfrutando de la ausencia de la tercera dimensión. 
Sacando brillo del polvo.
Desmaquillando de mi cara esta molesta sensación. 
Y ahora solo queda la marca que ha dejado el paso del tiempo. Ciertas formas de movimiento, un recuerdo, un acto reflejo. 
Adiós al pánico práctico de habernos encontrado. Adiós al vértigo de vernos coincidiendo en el espacio. 
Que nos saquen a hombros los gigantes que nos dieron tanto miedo en la noche. 
Voy olvidándolo todo.
Se ha marchado el viejo cobarde, juega en casa el nuevo salvaje.


jueves, 17 de abril de 2014

Hiding.

Escondida.

Aquí.

Muestro mi vida, mis incongruencias mentales, mis dudas, mis inquietudes y mis deseos. No te encuentro. No estás. Y el apoyo no está y me sostengo sobre un solo dedo de un solo pie de un solo cuerpo. Y el miedo ha vuelto a acecharme, su sonrisa se clava en mi columna vertebral y me hace agacharme al vacío. De las desesperanza o de las mentiras.

Hacer depender mi felicidad de otras bocas nunca se me dio mal, se me dio demasiado bien. Hasta que decidí romper con el cordón que me ataba a la locura y buscar delirios de grandeza en mí misma.

No encuentro la solución a la misma pregunta de siempre y soy consciente de qué o quién acallaría mi mirada esta noche. Pero no está. Es así de simple.

Momentos de debilidad tenemos todos, pero yo no. O al menos, no lo soporto. Y menos si los pájaros de mi cabeza repiquetean y me piden que encuentre algún entretenimiento nocturno para sentirse mejor.

Sé perfectamente lo que he de mejorar, pero me pregunto por dónde empezar y no encuentro la salida del laberinto. Encuéntrame tú y guíame hasta la entrada de tu tangente. Por lo menos eso me hará reír unas horas. Unas putas horas. O por lo menos, me hará distraerme de la tormenta mental que llevo encima.

El tiempo libre nunca se me dio bien. Se me dio demasiado mal. 



¿Qué harías tú pudiendo ser la disección de un bisturí, si pudieras rozar antes de prohibir los laberintos del festín? 

Si al despertar, siguiera allí, querrías ver lo que yo vi. Y justo allí, dormías tú, me susurraste que al despertar siguiera allí para escucharlo todo, sin confesarte el modo de ser testigo en tu festín.

viernes, 21 de marzo de 2014

Me.

Yo, mí, me, conmigo.

Me gustan los gatos. No me importa que me dejen todo el jersey lleno de pelos. Bueno sí me importa, y mucho. Soy una maniática con las pelusillas pero me resigno cuando veo que, le pase las veces que le pase el cepillo, mi abrigo sigue lleno de bolisas. Me resigno e intento aparentar que no me importa. Tengo excesiva facilidad para olvidar lo que no me gusta. Pero esos malos recuerdos tienen la mala leche de aparecer cuando menos me apetece. Me hacen sentir una punzada de vergüenza, cabreo, odio, ira... Lo que sea que tenga que sentir. Y de repente, mi imaginación me lleva a situaciones menos sangrantes e hirientes. A situaciones que cualquier psicoanalista de pacotilla denominaría "delirios de grandeza". Pero es mi forma de protegerme. Y mi forma de herirme también.

Soy muy complicada. Hay gente que ama esa parte de mí y gente que lucha contra ella, sin darse cuenta de que se están dando contra una pared de hormigón. Soy de piedra. Pero si me tocas la cabeza puedes hacerme ronronear. Si buscas mis cosquillas me cabreas, pero a la vez me haces reírme y querer encogerme hasta hacerme más pequeña de lo que ya soy.

Claro que soy consciente de mis defectos. En ocasiones lo soy en exceso. Pero prefiero reírme de ellos. O al menos, de los más evidentes. A veces prefiero adelantar tus pensamientos solo para que veas que estoy atenta a tus gestos conmigo. Para que veas que sé empatizar, y que me gusta.

No me importa ayudarte, si te quiero. Si te odio lo haré, pero con resignación. La culpabilidad no va conmigo, aunque a veces me persigue. Pero prefiero mandarla a la otra esquina de la habitación, junto con los recuerdos que me hacen sangrar. Junto con tu risa, o tu mirada. A veces es mejor guardar todo en el rincón de mierda.

Intento luchar contra mis valores. Constantemente. Pero a veces se vuelven contra mí. Y me piden un poco más. Y me hacen ilusionarme con cosas que no debería.

No sé muy bien qué busco ahora, ni qué me deparará la vida. Admito que me da mucho miedo encapricharme. No lo busco. Pero si no te tengo, te ansío. Si me buscas, no me encontrarás. Y así.

Soy complicada, repito.

Hay días en los que intento analizarme hasta el milímetro. Otros en los que prefiero guiarme por mis instintos. A veces me pasan una mala jugada, generalmente por culpa de terceros. Otras me hacen conseguir lo que quiero, en el momento justo y con la puntería exacta.

Mi mundo mental no es perfecto. Tiene sus fugas. Muchas. Muchas fantasías. Pero... Aceptarlo es la primera parte del juego. Intentar entenderme una segunda... Y luego, si paso de fase, ya se verá.


You're gonna sing the words wrong!


lunes, 17 de marzo de 2014

Vacío.

Las horas pasan y no hay respuesta. No la esperaba.

La incertidumbre no es lo mio. No me gusta.

Lo que menos me gusta es perder las oportunidades por no ser yo. No lo entiendo.

Por una parte quiero ser yo, con nadie más. Pero por otra parte, no quiero involucrarme en exceso.

Así pasan las horas. Los minutos se hacen menos confusos. Simplemente tengo más claro lo que quiero y lo que no. Pero, la pequeña de las dudas infinitas no deja su cabeza quieta ni los pocos minutos que se concede para correr sin tener una meta delante.

Supongo que necesito un tiempo para acostumbrarme a estos cambios. Como con todo, soy de procesamiento lento.

Reconozco que nunca pensé en acabar por aquí. El que esté libre de culpa que espere para disfrutarte. Que yo no pido perdón ni favor, ¡Ni me arrepiento ni olvido!
Dejaremos de lado los posibles asuntos delicados que dividan y dejen bien claro que será imposible decirlo otra vez.

viernes, 14 de marzo de 2014

¿A qué no sabes dónde he vuelto hoy?

"Todos necesitamos un sitio donde poder ir y gritar, y desahogarnos..."

Sé perfectamente dónde está mi lugar, pero no puedo ir. Eso es lo que me hace querer gritar hasta quedarme sin voz, hasta conseguir que el mundo se pare.

¿Por qué no puedo? Pues supongo que porque no tengo acompañante. No busco un amante. Esta vez no tiene nada que ver con eso.

Busco alguien que quiera descubrir nuevos senderos, nuevas formas de llegar hasta la cima de la libertad, que quiera perderse por los bosques como yo y encontrar nuevos colores, nuevas formas, nuevas raíces donde no echar a perder nada más que horas muertas en silencio, en calma. La respiración acompaña mi necesidad, la ansiedad no está pero sí la desesperación.

Sabes perfectamente que habría un alma perdida que trataría de encontrarse con tu mano. Pero no es quien tú quieres que te acompañe en esta afición oculta, esta afición que lleva tantos años latente. Esta afición platónica.

Las necesidades básicas ya están cubiertas. No es lo que necesito hoy. Las secundarias van mejor, por lo menos voy encontrando personas que quieren seguir mi camino en diversos aspectos. Pero en este... Me desespero. Mucho.


Cuando dejes de soñar conmigo, ya estaré en el Monteperdido.

domingo, 9 de marzo de 2014

Tóxica.

La noche se nos escapa de las manos, las líneas de los labios, los susurros y las caricias. Se nos escapan las horas. Las obsesiones vuelven y vienen en forma de distracciones que me hacen perder horas muertas de un domingo de resaca y vagueza.

Vuelvo a lo mismo. Me pregunto cómo estarás, si eres feliz, si me echas de menos, si tú también...

Solo quieres perder el tiempo en momentos absurdos, en conversaciones que arreglen el mundo, en novedades en el tema... en el obsesivo tema.

Te enfadas. Rabia y locura en tu mente, tanto por hacer y no sentir nada de responsabilidad. Son estas cosas las que te hacían flojear. Por las que antes no te dejabas perder el control. Por esto. Por esto que ahora te quita horas de sueño, te hace sentir de nuevo la ansiedad ante la enorme responsabilidad que te toca mañana. Te da miedo. Y no sabes qué hacer. Solo quieres que llegue el próximo fin de semana para volver a olvidarte de las responsabilidades. Pero no. Sabes que no.

Agobio.

Hoy tienes pocas palabras con las que describir estos últimos meses. Caos.

Caos mental y sexual. Para qué engañarnos. El corazón sigue con sus rollos de siempre y decide abandonarte estos días. Total, va a ser mejor acorazarse antes de que nadie pueda volver a herir en las sombras. Es lo mejor y lo sabes.

Y vuelven las dudas, miles. Pero la extraña calma te invade y ya no sabes cómo definirte.

Que le den a todo. Tú solo quieres tener unas pocas horas de relajación entre sábanas y música, mucha música. Solo música.


Será más divertido si es complicado. Será más divertido si volvemos a empezar de cero cada vez que algo nos cambia por dentro y duele...

domingo, 2 de febrero de 2014

Mmmm yeah!

Hay veces que me tengo que arrastrar al mundo de la música mierdera, esa que odiaba cuando tú me la cantabas y me decías que Muse no tenía nada que hacer al lado de todas esas bachatadas románticas y pastelonas que me obligabas a escuchar, igual que otras basuras televisivas...

Pues eso, hay veces que me tengo que arrastrar y escucharlas, solo porque mi música de siempre me hace recordar demasiadas cosas, demasiados sentimientos y solo quiero evadirme un poco. Como cuando vas borracho a las 4 de la mañana y te pones a bailar con los ojos cerrados pensando cómo te... al de al lado. Por pura evasión. Pura diversión.

No me siento orgullosa, pero por lo menos lo acepto. Igual que otras tantas tonterías, como las que hace semanas me hacían reír como una tonta.

Volviendo a la música... Aun recuerdo cuando me dedicabas esas frases por las que a otras chonis se les habrían caído las bragas... Y me río. Y me da por filosofar sobre la cantidad de tonterías que aguantamos solo cuando alguien nos hace palpitar la patata más fuerte que otros poetas de la tempestad.

Y me planteo si es lo que deseo. Si es lo que en estos momentos ansío. Pero entonces la adrenalina que corre por mis venas me pide otras posturas, otras situaciones. Y la simple levedad de compromiso me hace sudar la gota fría y comprendo que no, no estoy preparada.

Ver a otras personas haciendo cosas que no quieren solo porque su pareja se lo pide, ver a amigas sufriendo porque los otros no responden como deberían en las situaciones críticas o ver cómo otras sufren por la confusión de sentimientos...

Es una montaña rusa. Y todo tiene sus pros y sus contras. Pero desde luego, hoy huyo de los contras a contracorriente, sabiendo que en algún momento me tocará luchar.

Ahora mismo, más me valdría la pena definirme y tratar de solventar ciertas dudas mentales y quitarme ciertas espinitas. Pero, tiempo al tiempo. Correr, por ahora, no es lo que más me apetece.

Febrero llega cargado de buenos planes, los cuales me da miedo nombrar por si no son buenos. Pero hoy quiero quitarme algunas de mis supersticiones y seguir poniendo en jaque al azar. Solo por ver si hoy me da un suspiro, y me deja suspirar entre ciertas sábanas, las mías o las de cualquiera. Pero suspirar...

jueves, 16 de enero de 2014

Future.

Quizá vaya siendo hora de que una deje de lamentarse por lo no ocurrido en este último año, por lo no vivido o no consentido. Quizá sea momento de empezar a construir una realidad propia, sin ir de la mano de nadie ni de nada, solo de mis propios ideales construidos en base a miles de historias de mujeres fatales que fueron dominantes de su vida y de la de los demás.

Quizá, poco a poco, la vida me vaya mostrando el camino correcto o sea el camino el que me va haciendo interpretar la realidad como creo que es correcta...

Sea cual sea el mecanismo de defensa que me está provocando todas las sensaciones habidas y por haber, hoy no lo veré de la misma forma. Soñar, seguiré soñando, pero quizá con otros futuros un tanto más tenebrosos, más míos y menos de los demás.

No voy a engañarme, no soy partidaria de los propósitos, ni de los de nuevo año ni de los de cambio de vida. No creo en esas tonterías. Pero sí en los cambios de interpretación y en la plasticidad cerebral. Tengo unas pocas certezas a las que aferrarme y unas cuantas sensaciones nuevas que contemplar.

La perspectiva se va tornando más clara, aunque admito que seguiré echando  muchas cosas en falta (y no de menos). Pero por lo menos, tener un par de cosas claras hace que todo esté un poco más en calma, un poco más mío. Menos ansioso, menos tuyo.