En cualquier segundo siguiente me doy cuenta de que no sirve de nada seguir pensando y prefiero no soñar, que solo me sirve para perder tiempo. Entonces pienso que la vida son dos días, pero tu mirada sigue tras de mí y luego no sé qué pensar sobre lo que nos pasa.
Días más tarde me veo durmiéndome en los laureles, mirando las avutardas y llorando por nuestro pasado. Nuestro futuro nunca fue mucho más cierto que un montón de risas. Nunca, hasta hoy, hasta que siempre que nos enfadábamos nos hacíamos cosquillas tratando de encontrar sin mucho acierto el punto de inflexión del cabreo.
Cuando el tiempo pasa y las cosas se ven con más lejanía tratas de rememorar lo bueno, no lo malo. Pero sigue ahí y el corazón se queja igual que lo hace la rencorosa de turno. El corazón te da pinchazos, se te aprieta el pecho y te impide respirar el mismo aire que hace años ansiabas.
Luego aparece él y te enseña otras formas de vivir, otras formas de conquistar la tontería que todos ansiamos y creemos conseguir cada noche que se nos presentan unas cuantas gotas de alcohol bañadas en colores y música. Entonces te das cuentas de que hay otras formas de afrontar las cosas, pero que no son las tuyas. Pero están ahí. No se mueven. Tú sí. De hecho sigues sin parar de correr pero te da miedo no llegar a donde tanto ansías, te angustia que tus pasos no sirvan de nada. Ese sueño que no para de repetirse significa algo y lo sabes.
Los otros siguen considerándote la pequeña que nunca crecerá. Tú sigues estirando tu mente, llega a la estratosfera y cae en picado. Entonces te mareas, te agobias y consideras todos los puntos de vista habidos y por haber sobre tu vida, eso que se supone que debería ser lo que más te importa. Pero mis ojos no ven mucho más allá que las mesas y las personas. No ven mucho más allá de lo que puede no salir por esa puerta. Mi cabeza sigue volando y yo aquí, sentada, trato de comprender la inmensidad de mis dudas. En ese momento, solo en ese momento, me permito huir entre sueños, pero no es suficiente, porque todo vuelve a ser lo mismo y no llego a ninguna solución.
Mientras tanto otros siguen su camino, quizá piensen en ti. Pero no estás segura. Igual que nunca lo estarás de si es el camino realmente correcto es el de la ambigüedad, el fantasma y lo real.
I will wait - Mumford and Sons
Canción que expresa parte de lo que siento en estos momentos, aunque no se busque entre líneas, aunque no importe.

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