Las sábanas a medias y tus manías aun por mi cuerpo. Aun descubriéndote y tú aun con esa sonrisa. Mis gritos y aun así, sacándole algo positivo. Y mis inseguridades. Que intento evitar. Que intento que no estén aquí presentes. Aun a sabiendas de que no son una tontería y de que son mucho más de lo que pretendo que tú vayas a conocer algún día.
Y tus muestras de afecto, raras. Y puede que hoy busque un poco más de normalidad, un poco más de estar aquí conmigo y de que me digas las cosas. Te dije muy sabiamente que no quería a nadie que me hiciera falsas promesas pero puede que, hoy, sí busque un poco más de sinceridad. Que me hables de sentimientos aunque sea difícil. Aunque sea poner tu cuerpo sobre mi pecho y un puñado de emociones entre mis palabras. Porque quiero saber qué sientes por mi y por qué sigues aquí. Y que me hagas ver que esto no solo es una tontería de quinceañeros. O un polvo de viejos despechados.
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