¿Silenciar los gritos?
Mejor dejarse llevar y ver. Aunque el miedo palpitante este ahí,
entre mis manos.
Haciéndome sentir que entre tú y yo hay más de un destino abierto,
interrogante.
Sin puntos ni finales claros,
ni divisibles.
Siendo más importante el conjunto de tus sumas y mis multiplicaciones.
Tú que antes eras más de derivar (a otras),
y yo que siempre he sido de exagerar (a todos).
Seguimos aquí.
Y esto,
por lo menos,
es un principio que ningún matemático puede negar.
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