sábado, 30 de enero de 2016

Pasos.

Hoy me encantaría conqusitar...

No.

Hoy no quiero conquistar. Estoy cansada. Estoy cansada de que todo sea lo que gira en torno a ti, de habitar en un hueco de tu ego que me refugia solo de las dudas sobre ti. Porque sobre mí, estas se han ido amontonando debajo de mí, debajo de las inseguridades que tú has ido dejando caera entre lágrimas por personas que no son,
yo.

Está claro todo, y la montaña que ha ido haciendo crecerme de mis preguntas y mis dudas solo me indica un camino. En dirección opuesta a ti.

No espero que esto te guste,
no espero que te haga daño,
solo espero que te haga.

Darte o cuenta o reacción. Darte alarma o traición.

Llámalo como quieras, pero yo ya cada vez me siento en un camino muy diferente al tuyo.

Llevo meses intentando engañar mis pensamientos, haciendo ver que son las torpezas las que no te dejan caminar bien, que son las debilidades de una mente aun por construir las que te hacen tener errores.

Pero sé que, a la vez, llevo meses haciéndome ver lo que un día fueron sutiles indicios de lo que yo llegué a ser sobre otra persona.

No espero que entiendas esto, no es para ti.

Es para una persona que, a veces soy yo, y a veces es el resultado de.

Se podría decir que son muchas las teorías que surjen en mi cabeza, lo cual es verdad.
Se podría decir que me dejo llevar por ellas, lo cual no es así.
Se podría decir que no sé por qué sigo dándole tantas vueltas, que es porque es mi naturaleza.

Y si todo esto no lo entiendes es porque, quizás, no hayas querido entender mi vida como nadie la había ignorado hasta ahora.

Creo que ha habido polvos de una noche que me han hecho más preguntas que tú en todo este timpo.

Y sé que todo esto duele,
lo sé.
Pero más me duele ver que tienes más interés por unas tetas redondas en series de televisión que por unas pocas palabras entonadas por mí y que,
la única finalidad que tenían,
eran hacerte sonreír.

Creo que cada vez tengo la sonrisa más clara,
pero esta vez sé que no se dirige hacia a ti.

Y duele,
pero en el fondo,
es la solución.

Más duele saber que no vas a hacer nada por querer reconducirme.

Y aquí sigo,
íntegramente yo.

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