Quizá vaya siendo hora de que una deje de lamentarse por lo no ocurrido en este último año, por lo no vivido o no consentido. Quizá sea momento de empezar a construir una realidad propia, sin ir de la mano de nadie ni de nada, solo de mis propios ideales construidos en base a miles de historias de mujeres fatales que fueron dominantes de su vida y de la de los demás.
Quizá, poco a poco, la vida me vaya mostrando el camino correcto o sea el camino el que me va haciendo interpretar la realidad como creo que es correcta...
Sea cual sea el mecanismo de defensa que me está provocando todas las sensaciones habidas y por haber, hoy no lo veré de la misma forma. Soñar, seguiré soñando, pero quizá con otros futuros un tanto más tenebrosos, más míos y menos de los demás.
No voy a engañarme, no soy partidaria de los propósitos, ni de los de nuevo año ni de los de cambio de vida. No creo en esas tonterías. Pero sí en los cambios de interpretación y en la plasticidad cerebral. Tengo unas pocas certezas a las que aferrarme y unas cuantas sensaciones nuevas que contemplar.
La perspectiva se va tornando más clara, aunque admito que seguiré echando muchas cosas en falta (y no de menos). Pero por lo menos, tener un par de cosas claras hace que todo esté un poco más en calma, un poco más mío. Menos ansioso, menos tuyo.
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