Pero tú decidiste no querer abrir esa puerta, cerraste todos los posibles resquicios que quedaron volatilizados con unas simples palabras entonadas en el momento adecuado y tras MI acción correcta.
Por eso, hoy, solo tengo esto:
Bájame el pantalón, saca el hambre atroz, escúpeme la pena.
Me enseñaste una vez que el dolor es mejor si genera violencia...
Tus noches únicas van de la mano de mis noches turbias.
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