Ahá. No pensé que este término lo fuera a emplear en algún momento más de mi existencia que allá hará unos años y pocos meses cuando tuve que hablar de ello como si fuera toda una experta. Inocente de mí...
Y eso. Que ¿Por qué? Porque es cierto, cada uno vive sus vivencias de una forma totalmente única y es casi imposible compartirlo con otra persona. Por mucho que lo deseemos. Como mucho, podemos llegar al máximum que adora todo psicólogo: EMPATIZAR. Pero no, nunca viviremos como los demás la misma situación. Es muy fácil saber por qué no lo viviremos de la misma forma que el que tenemos al lado... PERO la teoría es mucho más fácil que la práctica, eso no es nada nuevo.
Por eso hablo de la fenomenología ahora, porque me sorprende ver en qué estado te encuentras tú y en cuál estoy yo. No estoy siendo cruel, no lo pretendo ser. Es solo que... Me sorprendo y tengo que obligar a mi mente a que retroceda a unos meses atrás y que, ralentizando ambas los pensamientos lleguemos a la idea por la que empiezo a escribir: "cada uno vive las cosas de forma totalmente distinta al que tiene al lado".
Lado...
Hace unos meses... Bueno, años... Casi llegamos a recorrer el mismo camino juntos. De la manita, como dos adolescentes enamorados pero sin el como y sin el casi. DOS. Y eso... Ahora no.
Mi mente sigue fría, mi corazón late que no es poco. Aun no soy capaz de calentar tanto mis pensamientos como para poder redactarlo. Pensar sí, todo lo que quieras. Redactar ya... Más jodido. Y eso. Que he perdido mi don de la escritura. No me gusta.
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