Tú mientras solo puedes crear miles de imágenes en las que tú eres protagonista tras la mirada de un atento fotógrafo que quiere captar cada una de las arrugas que se tornan tras tu sonrisa y que son, a fin de cuentas, gracias a él mismo.
Comprendes que quieres ser capaz de vivir esos momentos al lado de alguien. Y, en este momento, tu racionalidad decide dejar desatada por unos pocos momentos a la fantasía, solo porque sabe que es lo único que podremos tener en estos meses de olor a nieve. Como una concesión a estos días grises, como por compasión.
Otro aspecto que añadir a la lista de perfecciones, perfecciones que sabes que nunca encontrarán nombre y apellidos. Porque es imposible.
Pero hoy sigues soñando con aquella persona perfecta, que encaje con tu esquema mental y que te haga sonreír como ella sonríe tras el objetivo del fotógrafo enamorado de las emociones en momentos de lucidez mental absurdos.
Sufres, en el fondo, por no hallarlo.
Pero quizá hoy sea el momento no de esperar al fotógrafo que saque tus emociones a relucir, sino de fotografiar lo que el mundo te ofrece a tu alrededor. Quizá sea el momento de tomar el mando, aunque implique renunciar a otras sensaciones. Solo por hoy, solo hasta alcanzar la claridad necesaria para...
Pirineos.
Hace unos cuantos años...
Quien me quiera llevar a volver a soñar entre montañas, lo puede hacer sin ningún inconveniente, estaré simplemente encantada.
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