Exhausta, sosiegas, y piensas... Y notas todos los músculos de tu cuerpo doliendo. Sabes que toda esta actividad cognitiva te ha acabado haciendo una heridilla en tu corazoncito, que, en el fondo, no estaba para nada preparado para esta batalla inesperada.
Exhausta, caes en la cama y, en el fondo, tu inconsciente te dice "caer enferma es lo mejor que podemos hacer". Pero, al día siguiente, su consciente y conciencia recaen en ti como dos losas y te hacen lamentarte por TODO. Y cuando dices todo, te refieres a todas las "cagadas", todas las situaciones estúpidas, todas las bajadas y subidas de la vida, todos los momentos invertidos para otros poetas de la tempestad que no han servido de NADA...
Después, vuelve tu doble columna y te das cuenta de que no es para tanto. Que tampoco hay que horrorificar la vida. Y te hace sentir un poco mejor, o quizá es la fiebre, que ha bajado unas décimas.
Entre tinieblas te arrastras a tu cueva, y sueñas con mundos mejores, con personas mejores, con gente inexistente. Algún día...
Hoy no quedan más fuerzas. Sabes que lo que llega es peor que la última batalla, pero en el fondo te excita la idea. Si no fueras así de bizarra, no estarías aquí y ahora con el ánimo tan alto la verdad. Pero, en el fondo, hay algo que falla. Pero, para variar, lo dejas para otro momento. Lo haces con tanta facilidad que hasta te asusta, pero no hay mucho más...
Llegan días de refugio entre mantas, cafeses y hojas, muchas hojas. Información que vas a meterte en horas a contrarreloj solo para saciar un poco más tu insatisfactoria sed de conocimiento, sobre la gran duda, sobre la vida en general.
Consumes las últimas horas de semi-libertad como una niña estúpida, dejando que pasen de una forma tonta y absurda. Pero bueno, ya habrá más horas de libertad en unas semanas. Alguna ventaja tenía que tener lo de ver a largo plazo TODO.
No hay que horrorificar todo. No sirve de nada.
Apliquemos la teoría a la práctica y riámonos un poco de los momentos absurdos que hemos ido acumulando estos últimos meses. Antes de que al karma le de tiempo de encontrarnos...
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