domingo, 30 de noviembre de 2014

Diciembre.

Búscame en lo profundo, en las vísceras, en ese hueco que nadie quiere mirar, en esa parte de la que todos huyen. Experta en mirar en lo negro, en no tener miedo, en ver lo tétrico de los demás y en enamorarme de esa parte. De la turbia. La que da miedo y la que es incontrolable.

No me toques, soy una estrella inestable, agobiada por un mundo demasiado entero. Con demasiadas variables que a veces explosionan en mi cabeza y me hacen querer huir. Me hacen querer entender más y más y no saber cuándo acabaremos. Cuándo acabaremos de entender, de comprender, de pensar, de modificar, de cambiar.

Mundo inestable. Quiero tus manos, dámelas porque a veces me agobia todo esto. Quiero un resquicio de seguridad. Unas palabras, o unos gestos (hoy me conforma fácil) que me den una seguridad. Que me hagan creer que esto puede ser bonito. Que m hagan creer que no estoy en un mundo de fantasías, de mis únicas fantasías, de nadie más. Que me haga creer que eres un ser, que eres, y que quieres ser a mi lado.

Y dame una sonrisa. Que me haga olvidarme de mis preocupaciones. Pero... que no salga huyendo al entender que tengo más de turbio que de encantadora. Porque soy más negra que blanca, por mucho que parezca lo contrario.


Todo lo que llevas puesto dejalo en el comedor y quedate solo con el resto, que queda en tu corazón...

Tienes algo que decirle, no sabes como hacerlo para empezar a hablar. Traga el espacio del silencio que queda entre tu boca y los demas.

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