sábado, 1 de noviembre de 2014

Intuición.

Y de nuevo me veo yendo a contracorriente para darme de bruces con una realidad que no esperaba hallar. Y me vuelvo a repetir que tengo que seguir mis intuiciones. Y de pronto me topo con tu mirada y entiendo que sé más de lo que finjo ser. Y así.

Y así pasan los días.

Y así pasan las noches y tu mirada es mas conocida, mas entendible y descifrable. Y me gustaría tenerla aquí conmigo más de lo legalmente establecido por el destino. Y me veo luchando con los monstruos de la melancolía que me acechan y me hacen creer que para qué ser feliz si es mejor alimentarse del sufrimiento de los días sin ti. Pero no, hoy no estoy dispuesta a dejar que ellos ganen porque han sido demasiadas lágrimas las invertidas en despedidas que no terminaron. Porque he aprendido que para ser feliz vale mas un minuto con tu sonrisa que ciento recordánola (o tratando de manipular tu risa). Prefiero una carcajada tonta ante una broma absurda.

Y aun así, aunque todo pinta bien y tú te empeñas en pensar que tengo algo de encantadora... Otros monstruos me acechan y no pensaba que estarían allí, colocados en ese sitio. Y no me gusta que me miren ni me juzguen solo porque no son de aquí, no pertenecen a este momento ni a este lugar. Y me doy cuenta de que tu pensamiento es otro y que, poco a poco, nos iremos moldeando. Pero no puedo dejar que los moldes de otras miradas me acosen en nuestro rincón, porque no es justo ni para ti ni para mí. Pero desde luego que las experiencias marcan y lo mío parece ser que se cocinó a fuego lento...

Pero hoy quiero romper la barrera del sonido entre tus manos y encontrarme con tu calidez. Y quiero dejar de ver el futuro negro e intentar idealizar un poco tus emociones. Porque así pinta mejor. Y que la realidad no sea o si es, que lo sea tarde. Y que el miedo siempre estará allí pero que yo te busco a ti. Y así, así, no darte miedo aunque igual lo estoy haciendo. Y así, así... Intentar capturar momentos a tu lado, con una cámara o con tu memoria (que a veces son lo mismo).

Y quién criticó la introspección es porque no trasnochó muchas noches...

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