jueves, 1 de agosto de 2013

Automático.

Te levantas, te vistes corriendo, pones a calentar el café mientras apuras los pocos minutos que te quedan antes de salir corriendo a un nuevo día de rutina y de cuestiones básicas y sencillas... Pero entonces miras el calendario y comprendes que hoy no es un día como otro cualquiera... Eso te paraliza y te hace tener que pensar en todas aquellas cosas que de normal haces sin ser muy consciente... Y entonces te cuesta arrancar porque te das cuenta que un día como ese no va a ser tan fácil de superar como el resto.

Tu rutina diaria te tranquiliza y te hace sentir en calma contigo misma porque son pocos los sobresaltos con los que te puedes encontrar... Pero cuando decides romper con tal normalidad y pasar a lo anormal, a lo que es más difícil... Te ves cojeando en muchos aspectos y te ves a ti misma recordando otras épocas de imperfección en que eras un matojo de nervios y todo podía contra ti...

Sabes que hay cosas que han cambiado, que hoy el suelo es más firme bajo tus pies... Pero los movimientos improvisados al son de unas cuantas cervezas siguen siendo flojos, poco previstos y te crean ansiedad. Pensar siempre fue tu fuerte, lo de sentir ya... Lo llevas más adentro. Demasiado dentro.

Por eso hoy decides seguir con tus ideas inquebrantables pero sobre las que realmente tienes pocos deseos depositados. Solo porque eso te hace creer que eres un poco más coherente de lo que nunca serás. Y te sigues autoengañando.

De todas formas, sabes perfectamente que vas a seguir tratando de probar, cambiar, girar... Porque hoy no se te va a dar nada bien eso de conformarte, porque hoy no quieres hacer lo que todos.

Pero... ¿Y si...? Puede que sea una duda constante en tu vida y que nunca seas capaz de responder. O puede que el tiempo dirá. Sea lo que sea, hoy te niegas a seguir pensando. Es mejor ser un autómata que sigue con su rutina diaria sin preocuparse por mucho más.

Y un segundo después sales corriendo antes de que tus temores se agazapen detrás de ti y te persigan el resto de los meses que te quedan hasta... Hasta descubrir las verdades universales.

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