No es la mejor estación, ni si quiera son los mejores días. O sí. Empiezo a sonreír, a soñar, a pensar, todo fluye poco a poco y eso me hace sentirme cómoda. Todo está yendo bien. Los monstruos siempre estarán acechantes tras de mí, pero quizá ahora aprendo a gastarles bromas y a reírme de ellos y de mí (aun más).
Llegan temporadas de jerseyses de punto, chocolates calientes y olor a nieve... Llega una buena época, bastante diferente a la del año pasado. Y entonces empiezo a comprender que hoy necesito alguien que me haga reír, hasta no poder respirar, al que le guste destacar todos los lunares de mi espalda, solo porque a él también le hacen gracia la forma en que me miran...
Pero... Hoy no hay prisa por eso. Hoy hay risas, muchas y gatos, muchos gatos y perros disfrazados de señores y señores que son unos perros en inglés... Hoy tengo un poquito de felicidad tras de mí, dejando de lado a los monstruos.
Es cierto que siguen sin ser buenos tiempos para los soñadores, pero en mi corea mental ya no hay un bloqueo tan bestial...
Que todo el daño que tienes y lo que ya hemos sufrido tiene que servir de algo para que hayas aprendido...
Admito que no es uno de mis grupos favoritos... Pero esta canción es, demasiado definitoria, DEMASIADO. Y sigo soñando a quien pueda cantar(me)la y definir(ídem). Alguna vez... Mientras tanto seguiré con mis nieblas mentales, las que me mantienen entretenida en días de lluvia.
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