domingo, 9 de marzo de 2014

Tóxica.

La noche se nos escapa de las manos, las líneas de los labios, los susurros y las caricias. Se nos escapan las horas. Las obsesiones vuelven y vienen en forma de distracciones que me hacen perder horas muertas de un domingo de resaca y vagueza.

Vuelvo a lo mismo. Me pregunto cómo estarás, si eres feliz, si me echas de menos, si tú también...

Solo quieres perder el tiempo en momentos absurdos, en conversaciones que arreglen el mundo, en novedades en el tema... en el obsesivo tema.

Te enfadas. Rabia y locura en tu mente, tanto por hacer y no sentir nada de responsabilidad. Son estas cosas las que te hacían flojear. Por las que antes no te dejabas perder el control. Por esto. Por esto que ahora te quita horas de sueño, te hace sentir de nuevo la ansiedad ante la enorme responsabilidad que te toca mañana. Te da miedo. Y no sabes qué hacer. Solo quieres que llegue el próximo fin de semana para volver a olvidarte de las responsabilidades. Pero no. Sabes que no.

Agobio.

Hoy tienes pocas palabras con las que describir estos últimos meses. Caos.

Caos mental y sexual. Para qué engañarnos. El corazón sigue con sus rollos de siempre y decide abandonarte estos días. Total, va a ser mejor acorazarse antes de que nadie pueda volver a herir en las sombras. Es lo mejor y lo sabes.

Y vuelven las dudas, miles. Pero la extraña calma te invade y ya no sabes cómo definirte.

Que le den a todo. Tú solo quieres tener unas pocas horas de relajación entre sábanas y música, mucha música. Solo música.


Será más divertido si es complicado. Será más divertido si volvemos a empezar de cero cada vez que algo nos cambia por dentro y duele...

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