La incertidumbre no es lo mio. No me gusta.
Lo que menos me gusta es perder las oportunidades por no ser yo. No lo entiendo.
Por una parte quiero ser yo, con nadie más. Pero por otra parte, no quiero involucrarme en exceso.
Así pasan las horas. Los minutos se hacen menos confusos. Simplemente tengo más claro lo que quiero y lo que no. Pero, la pequeña de las dudas infinitas no deja su cabeza quieta ni los pocos minutos que se concede para correr sin tener una meta delante.
Supongo que necesito un tiempo para acostumbrarme a estos cambios. Como con todo, soy de procesamiento lento.
Reconozco que nunca pensé en acabar por aquí. El que esté libre de culpa que espere para disfrutarte. Que yo no pido perdón ni favor, ¡Ni me arrepiento ni olvido!
Dejaremos de lado los posibles asuntos delicados que dividan y dejen bien claro que será imposible decirlo otra vez.
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