Entre las sombras tejo sueños, deseos inalcanzables que nadie me querrá conceder. Son historias de gigantes en un mundo de pequeños chupasangres. Y sé que no será así. Pero aquí sigo.
Mientras, creo que el odio que nos unía sigue ahí, como una forma de seguir conectada a ti de alguna manera. Y a la vez siento una rabia horrible por ver que no es así. Que esto no está siendo así o que mi mente quiere decirme que no. Estoy enferma. Busco en mis propios delirios realidades ajenas cuando no tengo ni idea de qué está pasando en este momento por tu cama o por tu mente.
Pero, como en todo, sigue ese resquicio en beneficio de la duda.
Lo cierto es que siento rabia de estar así. Estar así ahora. Pero imagino que son estos días, que me ponen triste. Estas horas muertas entre letras vivas, que no paran de juntarse y separarse.
Supongo que es mi mente intentando distraerme de lo demás. Del mundo en general. Supongo que es una forma de evasión.
Prefiero seguir en las sombras y que nadie me distraiga de mi caos mental. Es mi forma de vida y ya me estoy adaptando a ello.
O es solo que estoy desperdiciando mis putas horas de juventud empolillándome en un sofá en el que no hay más habitantes que un montón de música mierdera y comida, mucha comida. Perder así mis tiempos de juventud me está quitando la vida. Me niego a seguir así. He conocido grupos de amebas más movidas.
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