Y piensas que ser una drama queen se te da muy bien y que, bueno, no es tan malo ser impulsiva pero sí. Porque ahora lo ves todo pensando en las mil consecuencias y así es como, al final, lo que fue una tontería se convierte en la mayor cagada del mundo.
A ver cuándo se da cuenta la señorita de que estas cosas no se planifican sino que se sienten, no se buscan sino que se encuentran entre risas y pensamientos confusos, entre movimientos innombrables por el simple hecho de que el alcohol te ha dejado hecho mierda el Sistema Nervioso y las órdenes no son recibidas como deberían.
A ver cuándo... Cuándo empieza a disfrutar sin consecuencias.
Aunque sabe perfectamente por qué piensa tanto en las consecuencias, porque todo lo tiene y, porque hasta ahora, ninguna ha sido satisfactoria. En gran medida.
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